Tengo tres amigas majísimas. Son bellísimas personas de las que de verdad que no hay nada malo que decir, pero sin saber muy bien el motivo, necesito descanso de ellas.
Con una de ellas es que me he cansado, directamente. Se ha vuelto igual que su madre; una bendita persona pero insufrible. Siempre tiene una opinión de todo y nunca es positiva. Su criterio se resume en que la gente joven no quiere trabajar y que si ella hiciese x cosa que acabemos de presencia, la bofetada que le caería sería buena. También critica el ‘ir en bragas» o tener muchas parejas a lo largo de tu vida. Vamos, una señora de antes. Ya no sé qué hablar con ella porque se mete mucho en lo que debería hacer y en lo que no, y cotilleo de ligues imposible porque la notas incómoda.
Con otras dos me he cansado de su monólogo interno elevado a la máxima potencia. Todo se basa en hombres, si hay chicos me interesa el plan y si no ‘ay vente a mi casa a tomar un café». Si hay un hombre salen de fiesta hasta el amanecer pero si no hay rabo cerco, no las sacas de casa.
Además solo hablan del trabajo, de los buenas que son y de lo que la gente las adora. Evidentemente estas dos no se tragan porque son tal para cual y ven el egocentrismo la una en la otra. Una además no hace más que pedir favores, cosa que creo que ha sido la que me ha superado.
Son muy buenas amigas y se portan pues lo que mejor saben, pero creo que quizá esté yo buscando conflicto por mi monótona vida de donde no lo hay, y ahora de repente, siento que si dejo de hacer favores, de escuchar lo mismo en bucle durante horas o de decir «deja de decir chorradas, coño», las perderé.
No sé si a alguien más le ha pasado y me pueda dar consejo para mi «detox». Me da pánico pensar que las veré así siempre cuando sé que no lo son, y más aun creyendo que , este sentimiento feo habla más de mí que de ellas.