Pido perdón por adelantado por el tocho que voy a soltar, pero veo que este es el lugar perfecto para soltarlo. No es que quiera hablar en nombre de todos esos hombres, pero sí que contaré desde el punto de vista de un hombre que «se arregló» tras una ruptura. Y ya os digo que ha pasado como medio año desde aquello, y recordarlo hace que se me pongan los ojos vidriosos, pero allá vamos:
Os pongo en situación, mi ahora ex me dejó, llevábamos 3 años y pico, y yo estaba cómodo y feliz en la relación. Quizá este último año hubo cierta distancia porque yo estaba muy liado con un máster que me demandaba trabajos de 10 páginas y 2 exámenes por asignatura, pero por lo demás hasta minutos antes de la ruptura yo no pude ver señales de que algo iba mal por su parte, el caso es que por lo que sea que nunca me quiso explicar se cansó de mí y estuvo un tiempo tonteando con otra persona con la que empezó una relación al poco de dejarme.
Os juro que en mi vida había estado más triste, dejé de dormir y de comer durante un tiempo y no sé ni cómo pude aprobar aquellos exámenes y trabajos finales, sí, me dejó en esa asfixiante etapa de exámenes, esas dos semanas solo completaba trabajos y estudiaba, totalmente en piloto automático, sentía muchísimo dolor, pero tuve que dejar eso de lado ese tiempo, no fue algo que hiciese conscientemente, pero lo hice, porque me costó mucho esfuerzo costearme ese máster. Se acabó esa etapa y tenía todo el tiempo del mundo para digerir bien la situación, hubo muchísimas lágrimas muchísimas oleadas de ayuno y atracones, con sus correspondientes gastroenteritis, muchas noches de tortura y autodestrucción, incluso un breve pero doloroso intento de suicidio.
Al cabo de unas semanas, o un mes, me miré y me sentí fatal y empecé a reconstruirme, me notaba más débil y cuando me pesé había perdido muchísimo peso, estaba más delgado y mi ropa me quedaba a lo rapero. Fue en ese momento de negación en el que comencé a salir, a perder el miedo a estar entre multitudes, conciertos ruidosos a beber, a comer de forma más equilibrada y a hacer ejercicio aunque fuese moderadamente, en un principio quería ser todo eso que sabría que ella quería de mí, con la absurda esperanza de ser alguien nuevo para ella.
Pero a medida que el tiempo iba pasando, esa esperanza se convertía en «venganza» quería que viese lo que se estaba perdiendo, no quería que viese que me había destrozado, para no preocuparla o tal vez por orgullo, no lo sé…
Comencé a ampliar mi círculo y a conocer gente nueva y actividades nuevas ya no por venganza o esperanza, sino porque ya no quería ni parecerme a la persona que era antes, porque la persona que era antes la amaba con locura y la echaba muchísimo de menos y le perdonaría todo con tal de estar con ella otra vez y volver a aquello porque nunca había estado tan bien con alguien y nunca se había abierto tanto a nadie.
Ahora, en retrospectiva sé que no hubiese cambiado ni la mitad de lo que he cambiado de seguir, porque en la relación estaba a gusto y cómodo, porque la evolución nace casi siempre del conflicto, uno no desarrolla un caparazón o unas garras si no tiene un depredador al acecho. Y bueno con el tiempo, aunque me arrepiento de muchas cosas que no hice en esa relación, por otra parte siento que la aprecié todos y cada uno de los días que estuvimos, así que no he tenido esto de «no saber lo que se tiene hasta que se pierde», he aprendido muchísimo sobre mí mismo y ahora siento que vivo más plenamente, quiero ser más positivo, busco ser feliz, y me preocupo por mi ropa, cómo me peino, y todas esas tonterías para volver conocer a alguien especial, que me haga sentir especial,con quien compartir mi vida y ser feliz mientras dure, porque al final lo que existe es el presente y es lo que hay que vivir y aprovechar para que cuando acabe, no sentir que no disfrutaste lo suficiente.
Puede ser que esa persona me vea ahora o dentro de un tiempo, y piense como han pensado ustedes, y con razón, pero es que esas cosas en el contexto de una relación buena en la que te sientes bien, simplemente piensas que estás bien y dejas de «crecer», no es algo necesariamente malo si sabes cuándo deben cambiar ciertas cosas en beneficio de la relación, pero bueno, a veces es bueno sentirse mal para reinventar el sentirse bien. Ahora mismo si volviese atrás en el tiempo, y supiese todo lo que va a pasar, volvería a hacerlo todo otra vez sin cambiar absolutamente nada, no me arrepiento de haber amado, de sentirme como me sentí y de haberme odiado tanto como para querer coger mis pedazos y crear algo nuevo.
No quiero venderme como un ejemplo, pero es un punto de vista opuesto a lo que se ha publicado y a lo mejor os sirve de algo mi visión personal.