Te voy a poner un ejemplo que creo que es aplicable a esto.
Padezco una enfermedad mental que está diagnosticada y controlada, en este punto sin medicación. Hago vida totalmente normal y las crisis que a veces tengo (que, por otra parte, no son más graves que los típicos días de malestar emocional que causan cosas tan cotidianas como la regla). En esas crisis me suelo poner triste, pero las sé identificar y gestionar. Pues bien, salí un tiempo con un chico que, cada vez que yo me sentía así, se ponía más triste. Porque «no podía ayudarme», porque «no sabía qué hacer», porque «solo quería que yo estuviera bien». A mi me parecía encantador y me sentía súper culpable, porque al fin y al cabo, él solo me quería tanto que no me quería ver triste y es normal que no supiera qué hacer, blablabla… Conclusión: por algo normal en mi, que yo misma sabía gestionar y que no tenía más importancia, él hacía el drama, el protagonista era él y la mala, aunque nadie lo dijera, era yo.
Si vuestra vida sexual os tiene satisfechos y tú te sientes a gusto, todo lo que hace es montar el espectáculo y crear un mal rollo innecesario que seguro que tú después tienes que consolar. Además de demostrar una gestión nula de sus emociones y una respuesta violenta. Que no me refiero a que te vaya a pegar ni nada así, sino que tiene actitudes que sobran totalmente.
Pienso que puedes hacer dos cosas. Primero, sentarte a hablar con él, decirle que puedes llegar a entenderle pero que esa actitud solo empeora las cosas y que tenéis que solucionarlo. Creo que las cosas se solucionan siempre hablando y que puede que simplemente él no esté sabiendo cómo hacerlo. Y eso no es malo, es normal. Si no funciona o no está por la labor, empezaría a revisar si esa es el único comportamiento extraño que tiene. En mi caso, no lo era, aunque tardé mucho en verlo. ¡Mucha suerte!