Reproducimos un testimonio que nos llega a [email protected]
Os pongo en contexto: la semana pasada tuvimos la famosa cena de Navidad de la oficina, esa noche donde todo el mundo intenta portarse bien pero al final siempre hay alguien que se pasa con las copas y las anécdotas acaban dando para todo el año. Pues bien esa noche me pasó algo que nunca habría imaginado: mi jefe se me declaró.
La cosa es que es bastante mayor que yo y sinceramente nunca había notado nada raro en su comportamiento. Siempre había sido correcto y profesional así que no tenía ni una pizca de sospecha de que pudiera pasar algo así. Pero esa noche entre risas y copas me soltó que le gusto, que llevaba tiempo sintiendo algo por mí y que no podía seguir callándoselo. Me quedé de piedraporque no me lo esperaba para nada y para ser sincera, a mí no me gusta NADA.
Intenté manejarlo con suavidad, le dije que lo agradecía pero que yo no sentía lo mismo y que prefería que todo quedara como estábamos. Él dijo que lo entendía pero su cara de «me acaban de dar calabazas» era un poema. Y ahora no puedo evitar pensar en lo raro que se va a volver todo en la oficina.
Tengo miedo de que las cosas se enrarezcan o incluso de sufrir represalias por haberle rechazado. Hasta ahora siempre he estado cómoda en mi trabajo pero desde esa noche me siento como en una cuerda floja. No quiero que esto afecte mi carrera, pero tampoco pienso enredarme en algo que ni quiero ni siento.
¿Creéis que debería hablarlo con alguien más en la empresa o simplemente esperar y ver cómo evoluciona? Estoy super rayada y no quiero que esta situación me amargue el curro