Leo muchísimas cosas por aquí y me gustaría saber si alguien ha pasado por una situación como la mía y algún buen consejo.
Tengo 40 años. Mi relación más larga ha sido de de los 20 a los 25. Se acabó por parte de ambos, ahora pienso que quizá porque empezamos jóvenes y con el paso del tiempo nos dimos cuenta de que teníamos objetivos diferentes a largo plazo. En cualquier caso, fue una relación sana y muy bonita.
Pasaron unos años y comencé otra relación, aguanté muchísima mierda porque en aquel entonces pensé que con la que tuve tan linda anterior, quizá no había hecho lo suficiente y por eso se acabó. Entendía que tendría que ajustar mi vida al otro para que funcionara porque así debe de ser, como que tiene que amoldarse una, como que yo no puedo vivir como me venga en gana y debo ser más flexible. Y aquello fluyó de forma que absolutamente todo se hacía como quería él. Todos los aspectos de la vida: social, económico, sexual, de conviviencia… Todo. Cambié mi lugar y forma de vida de cuidad a la costa porque él tenía negocios y un hijo allí. Hasta cosas que yo odiaba, él era un maltratador y sabe Dios todo lo que murió en mí en ese camino. Dicen que esas experiencias te valen para aprender… Pues yo hubiera preferido no aprender nada. 3 años estuve. Pasó un tiempo, salí de ahí (con terapia y todo eso) volví a mi cuidad y apareció un ser maravilloso que me trataba como una princesa. Un sueño de cuento. Y después de tanto tiempo con un hombre que me trataba como basura pues estaba en la gloria. Era love bombing, ya os podéis imaginar el resto sí, esto sí que lo aprendí, era un narcisista de manual. Qué ansiedad, que infierno de relación, y yo ahí toda dependiente y con todos los cuernos. También salí y dije nunca más, esto del amor ya no es para mi.
Pasaron un par de años, me mudé a un pueblito donde tengo familia (soy programadora así que puedo trabajar donde quiera que haya Internet, me he mudado muchas veces) y ahora estoy conociendo a alguien, llevamos saliendo 6 meses. Él es bueno de corazón, trabajador y honrado y se porta muy bien conmigo. Tenemos mucho en común y la misma manera de ver la vida. Hemos pasado días y días uno en la casa del otro y puedo ver que la convivencia sería armoniosa y fácil. ¿Mi problema? Pues que no paso ni una pizca de error, bueno ni de nada. Cualquier gesto me supone una alarma y me distancio. Y siento que estoy automalogrando algo que podría ser muy bonito. Ya no sé diferenciar lo que sería ceder en algo normal, de lo que sería doblegarme otra vez, así que no cedo en nada. Y sé que eso no está bien. Si tiene un detalle conmigo, estoy alerta por si es una artimaña. Si se altera por cualquier cosa, como conduciendo o viendo el fútbol, me cubro la cabeza o la cara automáticamente. Lo he hecho dos veces y él entiende que hay algo ahí… Porque yo no le he contado nada pero tonto no es, y la primera vez no se ofendió pero la segunda sí, porque no es un monstruo y yo me comporto como si estuviera al lado de uno. Es muy triste esto. Va a acabar aburrido y no me extraña. Soy una cosa que se hace vieja y está rota que funciona mal y yo antes era una mujer genial y divertida, y era una buena novia, detallista, alguien que quieres tener contigo.
Me vais a mandar a terapia y con toda la razón pero ya estoy ahí, y no me quito mis demonios.
Os ha pasado esto a alguna? Si es así, se vuelve a vivir en paz con alguien?