Isabel es la mejor empleada de hogar que nadie podría encontrar: es trabajadora, cuidadosa, cariñosa… Lo tiene todo. Lleva con nosotros más de tres años y desde el minuto cero le ofrecimos hacer contrato pero ella se negó.
Antes de ella estuvimos probando con un par más. La experiencia fue mala: un trabajo hecho a disgusto se nota y obviamente repercute en el resultado. Pese a que nuestras otras empleadas estaban contratadas, a ambas al año, tuvimos que decirles que no queríamos que continuasen. Supongo que cada uno tiene sus estándares de limpieza y, en muchos casos, es complicado que se vaya a la par entre las expectativas y la realidad. Pero Isabel es un portento: lo hace bien y lo hace con gusto.
Por eso, cuando irrumpió en nuestras vidas nos pareció una joya. Durante estos años se ha puesto enferma y se lo hemos pagado y, obviamente, también las vacaciones. Hemos hecho como si tuviera contrato: extras, bajas, visitas médicas… Pero todo en B, como ella pide.
El problema es que la cosa se está poniendo muy dura con esto y con razón. Sé que lo estamos haciendo mal, pero es que ella se niega en rotundo cada vez que le sacamos el tema.
La última vez, este verano, le comentamos que querríamos dejar todo de manera legal para cubrirnos las espaldas nosotros que ella también tuviese todo en orden. Pero no quiere porque con nosotros tiene pocas horas semanales y dice que al no haber cotizado en toda su vida no quiere contrato.
Y ahora estamos entre seguir con ella, a la que adoramos, o buscar a otra persona que sí que quiera hacerlo todo de forma legal. Mi marido que es más tajante, lo ve así. Yo creo que siempre y cuando la tratemos bien y de manera justa (un buen sueldo y todos sus derechos cubiertos), podemos seguir con la fórmula que teníamos hasta ahora.
También nos hemos pensado el hacerle el contrato por más horas y así que le sea algo más rentable, pero no podemos ponerla a trabajar en casa todos los días, como mucho podríamos ampliarlo otras cuatro horas (y ya estirando mucho). Y aun así, ella no quiere.
Sé que las empleadas del hogar tienen muy pocos derechos y un convenio irrisorio, pero conozco más casos como el mío en el que es la propia trabajadora la que prefiere este formato.
¿Qué haríais vosotras en este caso? Porque claro, también dejar sin un trabajo a alguien me parece un trance, sobre todo si estamos contentos todos.
