Llevo cuatro años con mi pareja. Digamos que los primeros dos fueron bastante bien, el tercero fatal porque pasé por una depresión y él no ayudaba mucho porque me dejaba sola todo el rato y pasaba de mí, y este último es como que estamos juntos por no estar solos.
Sé que lo quiero, aún hacemos de todo, desde sexo a cenas románticas y ver pelis y demás. Estamos genial, pero solo cuando nos vemos los fines de semana. El resto de la semana, entre los estudios y el trabajo, apenas nos hablábamos. Hemos pasado de darnos los buenos días y las buenas noches cada día a que eso se vuelva un milagro.
Y la cuestión es que no sé por qué sigo con él. Supongo que porque sé que romper nos haría mucho daño a los dos, un daño innecesario. Que me da miedo caer en otra depresión sabiendo lo sensible que estoy últimamente. Que rompería amistades y vínculos familiares. Que teníamos una vida planeada y montada. Que es un palo tener que decirle a todo el mundo que habéis roto y soportar comentarios de o «ya se veía venir» o «jo, erais tan monos juntos».
Él siempre me dice que es el hecho de que tenemos mucho que hacer, que se solucionará cuando nos vayamos a vivir juntos… pero es que a eso aún le queda mucho. Y de camino habrá una separación bestia de distancia, porque seguramente me iré a estudiar al extranjero.
Sé que me quiere y sé que lo quiero, pero echo de menos sentirme querida, que me haga regalos tontos espontáneos (no me malinterpretéis, sigue haciendomelos y mejores, pero me gustaba cuando tenía detalles conmigo), que venga a visitarme de forma espontánea (sí, podría ir yo, pero es que para mí es una hora en tren y para él son 10 minutos en coche).
Siento que tenemos los días contados y no sé si prefiero cortar ya y sacarme el tema de encima o seguir hasta que lo inevitable suceda.