Mmm… sí pero no. No voy a personalizar en tu caso, pero te voy a contar el mío.
Yo soy de esas que viven en la aldea, con casa grande, jardín, huerta…
Soy consciente de que mi situación es mucho mejor, pero soy consciente ahora y SIEMPRE. El problema es que muchos escogen vivir en el centro porque es lo más de lo más, y ahora que les aprieta la ciudad se acuerdan del campo ese que tanto despreciaban porque era aburridísimo vivir aquí.
Por eso si me sale del higo quejarme de no tener vecinos de balcón con los que pasar el día de parranda (no es el caso, lo agradezco, pero es un ejemplo), estoy en mi derecho y te voy a contar por qué.
Tengo amigas, no todas, que llevan años tratándome con auténtica condescendencia por vivir fuera de la ciudad. He tenido que aguantar comentarios muy despectivos acerca de mi forma de vida, como que esto es morirse del asco, que es aburridísimo y no hay nada que hacer, y un larguísimo etc. He tenido que aguantar como presumían de su estupendísimo piso en el centro, que si vivir en el centro es lo mejor del mundo, que viven en una zona privilegiada, que nunca podrían vivir como yo…
Pues lo siento mucho, pero no vale acordarse del jardín ahora que te aprieta la ciudad. Si antes era tan horrible vivir aquí, ahora no hay «jo, que envidia» que valga. Y si me da la gana de quejarme voy a hacerlo, ya que tan horrible era vivir aquí hace un mes. Y no voy aceptar ni un solo «claro, porque tú tienes jardín…» de personas que hace un mes les parecía un horror tener que pasar un sábado cortando el cesped.
Y repito, es mi caso y no sé si tu cuñada está hasta tan hasta el higo de escuchar «es que aquí los niños no pueden bajar al parque, qué hacen todo el día?» como yo de escuchárselo a la mía. Pero eso no quiere decir que todos los que tengan piso tengan más derecho a quejarse ni que todos los que vivimos con jardín tengamos que callarnos.