Buenas, os escribo para ver si me podéis aconsejar sobre un tema de forma objetiva, ya que las personas de mi entorno ya tienen una idea preconcebida de ello y sé que no van a decírmelo objetivamente.
Allá va:
Hace cosa de más de un mes me dejó mi novio. Veníamos acarreando problemas desde hacía tiempo y no éramos capaces de solucionarlos. Yo ponía todo de mi para que así fuera porque le habían molestado ciertos comportamientos en mí que, a su juicio, hacía que tuviera que volver a ganarme su confianza.
Esta confianza me la tenía que ganar limitando en cierto modo mi libertad por así decirlo porque si salía de fiesta con mis amigas, al día siguiente me esperaba bronca; si no me iba a dormir a su piso porque quisiera quedarme con mis compañeras de piso disfrutando tranquilamente de su compañía al igual que disfruto de la suya, me traía bronca; si hablaba con un buen amigo mío con el que había química, me traía bronca. En fin, que todo eran problemas…
He de decir que yo siempre tenía detalles con él, siempre intentaba agradarlo en todo y hacer que volviéramos a ser la pareja tan maravillosa que éramos y demostrarle que podía confiar verdaderamente en mí.
Todo ello, hasta que me dejó. La gota que colmó el vaso fue mi carácter.
Yo cuando estoy agobiada, con prisas, estresada etc me altero y puedo tener una contestación a lo que me digas un poco «agresiva» pero sin maldad ninguna, o sea mi intención no es molestar o herir a nadie, lo que pasa que en esas situaciones soy un poco más irascible de lo normal.
Entonces, tuve una de mis contestaciones y él se molestó muchísimo, hasta tal punto de pasar un día como el perro y el gato.
A los pocos días, habiendo intentado arreglar esa pelea, me dijo que no podíamos seguir así, que él no podía estar con alguien que le hablara mal, que no éramos compatibles y que hasta aquí habíamos llegado.
Desde entonces, hemos hablado un par de veces por teléfono en las que siempre nos reprochábamos cosas de nuestra relación.
Pero ahora me escribe diciéndome que me echa de menos, que me quiere mucho, que todo le recuerda a mí, que sabe que si los dos ponemos de nuestra parte puede funcionar y que quedemos para hablar.
Yo la verdad es que no sé si tengo fuerzas para intentarlo. Yo he dado todo de mí para que se pudieran solucionar los problemas, ¿él por qué no lo ha hecho? ¿por qué ahora sí piensa hacerlo?¿debería darle otra oportunidad?
También es que dice que él no va a ir detrás como si fuera un perro, que tenemos que poner de nuestra parte los dos.
Pero joder, yo quiero que venga también un poquito detrás de mí, que me lo merezco…
No sé a ver qué pensáis… Yo la verdad que le quiero mucho y lo echo muchísimo de menos pero también pienso que, como todas las rupturas tarde o temprano se acaban superando aunque yo esté muy lejos de ello…