Yo me separé del padre de mi hija cuando ella tenía unos 15 meses y fue una decisión de la que nunca me he arrepentido.
Él me ponía los cuernos y me mentía en asuntos importantes, lo descubrí, le dejé y se fue a su país. No tuve apoyo económico por su parte hasta que 2 años después se solucionó el asunto de la custodia.
Nosotras seguimos viviendo en mi casa. Por vergüenza no le dije a mi familia la verdadera razón de la separación, pero aunque lo hubieran sabido tampoco su actitud habría cambiado ya que nunca han sido de preocuparse mucho por la familia.
Estaba a 30 minutos en coche de mi familia y no conté prácticamente con su apoyo.
Algunas veces me cuidaron de la peque si yo tenía que estudiar, hacer un examen, ir al médico o lo necesitaba por motivos de trabajo, pero para evadirme y tener un rato «para mí» casi no he podido contar con mi familia, salvo con una hermana que sí me ha ayudado bastante.
Al separarme supe que mi familia éramos mi hija y yo y siendo una mujer joven, inteligente, con mi propia casa, un buen trabajo, guapa, … tuve que apostar por nosotras y renunciar a muchas otras cosas.
Fue duro, fue difícil, pero estoy muy orgullosa de hasta donde hemos llegado las dos juntas.
No tuve el apoyo de mi familia, pero salimos adelante con mi fuerza y mi valentía.
Si estás sola, busca apoyo en tu pueblo o ciudad para familias monoparentales, seguro que te pueden ayudar e incluso ayudarte a buscar alojamiento.
No es fácil tomar esa decisión, pero es mejor separarse que vivir atormentada toda la vida.
Mucho ánimo!