Llevo toda la vida con el mismo hombre, tenemos dos hijos y lo quiero, pero no estoy enamorada, es más creo que solo lo estuve los primeros años.
Nos llevamos bien, somos amigos, a veces tenemos sexo y es mi compañero de vida, pero esta vida me estaba consumiendo hasta el punto que estaba entrando en depresión, hasta que le conocí a él, mi amante.
Él me ha salvado de esta vida sin aliciente, de la rutina, de la cotidianidad, del no sentir.
Para muchos puedo ser mala, pero estar con él me da la vida y no tengo intención de dejar a mi marido, pues tenemos una vida juntos y no pongo de excusa a mis hijos ya que son mayores y estudian fuera, les afectaría la separación pero no les cambiaría mucho su vida, pero yo decidí casarme con el que es el padre y no voy a romper esa relación.
Sé que mi marido me quiere igual que yo a él y aunque creo que le gustaría enterarse, creo que al final lo entendería.
Os cuento esto porque siempre os echáis las manos a la cabeza con las infidelidades, y a veces, es la sal que te falta en la vida. Que no digo que todas las que estéis casadas os falte nada, pero en mi caso sí era así.
