Hola. Os escribo porque he visto en RRSS a mucha gente contar lo que nunca se atrevieron. Y hoy vengo a hacerlo yo porque tengo que soltarlo. Porque estas cosas me las he guardado durante mucho tiempo y porque necesito decirlo, gritarlo. Y supongo que de forma anónima funciona mejor, supongo que gente que no conoces no te importa si te juzgan, aunque sé que no vais a hacerlo.
La primera vez que sufrí acoso, o lo que hoy reconozco como acoso aunque en el aquel momento no lo identifiqué, tendría unos 10 o 12 años. Ni siquiera recuerdo en qué año fue, solo sé que yo estaba en el colegio, que aún no estaba en el instituto. Una tarde fui a hacer los deberes a casa de una amiga, que vivía a la otra punta del pueblo. Estábamos en su casa y me quedé sin tinta en un boli, o me apetecía comprarme un rotulador, no sé qué pasó. Pero le dije que iba a ir a la papelería más cercana (que estaba como por el centro del pueblo) a comprarme uno. Llovía, así que cogí mi paraguas azul de flores y fui a comprar. En el camino de vuelta, me sorprendió un niño de mi edad, me alcanzó, y se refugió bajo el paraguas como excusa para tocarme una teta. Le pedí que parara, pero me acorraló en la pared y me metió la mano debajo de la camiseta, jersey, o la prenda que llevara. Llegué a casa de mi amiga llorando, después de darle un empujón a ese niño. ¿Por qué lloras?, me preguntó su madre. Le conté que un perro me había dado un susto y había tenido que volver a casa corriendo muerta de miedo.
La siguiente vez que recuerdo fue con 14 años. Me gustaba un chico mayor, bastante mayor que yo (7 años, que ahora tal vez no sea mucha diferencia pero con 14 años es todo un mundo). Me lo presentó mi amiga, y como un mes después de empezar a tontear me lié con él. Mi intención fue muy clara, quería quedar con él para besarnos todo el rato, que es lo que se hacía con esa edad. Además, yo solo había besado a un chico antes y consideraba esto «un buen punto de experiencia en el currículum». Quedamos y estuvimos paseando por el pueblo hasta que me llevó a un sitio retirado para besarnos. Durante un rato nos estuvimos besando y todo estuvo muy bien, pero llegó el momento en que me tocó una teta por encima de la ropa. No me molestó. Después me pidió permiso para meter la mano debajo de mi camiseta y mi sujetador, y vale. Me apetecía y me estaba gustando, así que le dije que sí. Pero después, al poco rato, me cogió por el culo y me pegó a él, me desabrochó el pantalón y metió la mano por debajo de mis bragas, me metió un dedo y me dolió. Me dolió porque yo me estaba resistiendo, porque no me apetecía que él fuera el primero que se metiera ahí. No estaba lubricada en absoluto, pero él metió el dedo y lo movió, me hizo daño. Y aunque me siguió llamando después de aquella tarde, no volví a quedar con él.
Con 16 años perdí la virginidad. Fue con un amigo del chico 7 años mayor que yo del que os acabo de hablar. Este solo me sacaba 6 años. Me llevó directamente a su casa el día que nos conocimos, y mientras veíamos una película me empezó a meter mano. Me dejé, no tenía nada de malo que me tocaran una teta. Pero yo no contaba con que no le conocía de nada y no sabía si sus intenciones iban a más. Pero él se desnudó por completo y me pidió que hiciera lo mismo. Me preguntó si era virgen, cuando le dije que sí me respondió que le encantaría ser el primero. No hubo preliminares, ni sexo oral (cosa que no me parece mal), ni meterme un dedo siquiera para lubricarme. Le pedí que lo hiciera con cuidado, le pedí que se pusiera un condón. Y no se puso preservativo, y mucho menos fue delicado. Me embistió con tal fuerza que grité del dolor, quise apartarme y cerrar las piernas pero no me dejó. Quise que no se corriera, quería llorar. Quería que se apartara pero él no lo interpretó así. Interpretaba mis gritos como placer y me seguía embistiendo, y cada vez me dolía más. Mientras yo lloraba, él me mordía los pezones haciéndome daño. Y cuanto más daño me hacía más parecía disfrutar. Le pedí que no acabara dentro, pero por supuesto no me hizo caso. Recuerdo su cama ensangrentada y él echándomelo en cara «Si sé que sangras como una perra no te toco». De él sé que está con una chica y tiene un hijo.
Y por último os voy a contar algo que me pasó hace menos de un mes. Esto solo lo saben a medias dos personas, he omitido los detalles para no infundir odio hacia la persona que me lo hizo. Empecé a conocer a un chico, nos gustábamos, nos habíamos besado un par de veces y decidimos quedar para acostarnos. La cosa iba bien, me gustaba mucho, era un chico muy majo y dije por qué no. Así que le invité a mi casa y me acosté con él. Empezamos acostados en mi cama, besándonos poco a poco, hasta que se volvió todo mucho más bestia. «Venga, desnúdate, quiero verte el coño». Y yo obedecí. Creí estar en un juego en el que jugábamos los dos. Pero me equivocaba. Me desnudé y me coloqué sobre él, le monté hasta que me dio la vuelta y se colocó sobre mí. Me manoseó entera mientras me embestía, a mí me estaba gustando (llevaba tiempo sin tener relaciones y me apetecía). «Ponte a 4 patas», me dijo. Me negué. Él había reiterado varias veces que quería hacer anal y no confiaba lo suficiente para saber que no lo haría si me colocaba en posición. «Ponte a 4 patas», me repitió. «Confía en mí», me decía. Una y otra vez lo repitió hasta que cedí y le dije que como me la metiera por el culo se iba de mi casa desnudo. No lo hizo. Pero me sentí obligada, y acabé llorando en el salón mientras él dormía. Al rato fue a buscarme para pasar otro rato en la cama. «Métela en la boca», pero a mí no me apetecía. Se lo dije varias veces pero él me insistió tanto que acabé haciéndolo. Y lo hice hasta casi ahogarme porque presionó mi cabeza con sus manos y movió su pelvis hasta que su polla rozó mi campanilla. Una vez se corrió en mi boca y me obligó a tragarme su semen, me dijo «ahora disfruta tú, tócate para mí». Lo hice. No porque me guste que me miren masturbarme, ni porque me sintiera obligada, ahora no. Sino porque me apetecía disfrutar después del mal trago que me había hecho pasar. Me toqué pero no me apetecía que él me tocara, ni que me rozara. Se lo hice saber, pero mientras yo me masturbaba en la cama él no pudo evitar levantarse de la silla de mi escritorio y acercarse por detrás de mí. Me colocó a cuatro patas y me pegó. Me azotó dando por hecho que me gustaría. Acabé tumbada en la cama boca arriba, mirándole pidiendo piedad, él metiéndome los dedos y llevándolos a mi boca. «Chupa, puta». Le pedí que no me volviera a follar, con lágrimas en los ojos, diciéndole que no me apetecía. Pero su respuesta fue clara «verás como cuando te la meta sí te apetecerá». Me sentí tristemente violada. Abusada. Rota por dentro.
Y ahora que lo he soltado y he llorado me siento mejor. Nadie quita que con 10 años un niño me tocara una teta, ni que con 14 un chico me metiera un dedo haciéndome daño. Nadie quita nada de lo que me ha pasado, eso ha pasado y no hay quien lo arregle. Me han llamado puta y perra, se han burlado de mí. Ha pasado todo esto pero quiero salir reconfortada. Y es jodido porque saber que no soy la única no me reconforta en absoluto, saber que hay gente que se siente igual o peor que yo es una mierda. Porque nadie se merece ese dolor.
Pero gracias por leerme, espero al menos que estas prácticas se reduzcan a 0 en el menor tiempo posible, aunque me temo que eso no va a pasar. Espero que no lo hayáis sufrido. Y si lo habéis pasado, o algo peor, o algo no tan malo… confiad. Escribidlo. Merece la pena desahogarse. Hace bien.