La historia es así de simple: Tengo a dos hombres que sienten celos el uno del otro pero ninguno de los dos quiere nada serio conmigo. Pondré nombres inventados graciosos. Necesito reírme un poco.
A Nobita le conocí el año pasado. Era muy atractivo. Nos movemos en el mismo círculo y conocemos a las mismas personas. Pero nunca quiso nada serio conmigo. En cambio, me sentía confundida porque me trataba como a su novia. Incluso delante de todos. La gente, obviamente, sospechaba y todos me preguntaban. Cuando yo intentaba, mínimo quedar para tomar algo, él siempre me decía que no podía y que tenía una vida muy ocupada. Una vez fue él quien me propuso quedar pero como estaba cansada de sus cosas, le dije que no. Un día, lo intenté por última vez y parecía ilusionado. Más de lo que podía admitir. De verdad que esa vez me lo creí porque el tono era diferente, pero al final, como siempre, no podía. Ahí decidí decirle que si quiere algo conmigo, tenemos que quedar, que es lo que hacen las personas normales. Yo he quedado incluso con la gente con la que no he tenido nada serio porque no me gusta lo frío (y él lo sabe). ¿Su respuesta? Piensas mucho, pero piensas bien. Mensaje captado.
Con el tiempo, me reencontré con Goku, una persona que conocía desde hacía tiempo. Volvimos a conectar. Yo me sentía muy bien con él y era recíproco. Seguía frecuentando al lugar donde conocí a Nobita pero ya no era lo mismo. Me fui de viaje dos veces. En el primer viaje, Goku no me acompañó pero estaba presente. En el segundo fue conmigo. Cuando volvimos, éramos pareja. Era la primera vez que tenía pareja después de cuatro años. La noche que se lo dije a Nobita, fue la misma que le dio un ictus terrible. Una persona joven, acabó paralizado en un hospital. Al poco, fue trasladado a otro hospital en otra provincia. Mientras él se recuperaba, yo iba descubriendo que mi relación con Goku iba mal. La persona que conocí hace cuatro años y que estuvo conmigo de viaje y durante unos meses, había desaparecido. Resumiré diciendo que aparecieron demasiados problemas como para mantener una relación, de tal modo, que hasta me sentí ahogada y necesitaba salir. Rompí con él. El problema era que hubo una parte de mí que perdí durante el tiempo que estuve de pareja con Goku y necesitaba recuperarla desesperadamente, por eso recurrí a Novita. Aunque estuviera en una situación tan mala, con él siempre me había sentido viva.
Y claro, desde el hospital, Nobita se mostró mucho más vulnerable. De hecho, nunca le había visto así. Me habló de cosas del estado de su salud muy pero que muy íntimas. No obstante, él estaba en un hospital en otra provincia y yo en mi ciudad. Tengo trabajo, estudios, amigos, mis padres, etc. No puedo esperar alguien que se está recuperando de un ictus y que me dijo que no quería nada serio. Por lo que empecé a frecuentar más el sitio donde nos conocimos (que aclaro que también es un sitio especial para mí, no solo con mi historia con Nobita, sino por todo lo que he vivido y el resto de personas que he conocido). Obviamente, sin él. Y fui conectando más con la gente. Hasta hice una amiga nueva. Un día, se me acercó Pingu. Pingu es sexy y divertido. Lo que no sabía (me enteré después) es que es amigo del primo de Nobita. A él le dije que sí. A excepción de Nobita, a ningún hombre le había dicho que sí en ese sitio porque no me suelen llamar la atención. Y los que están, para mí son más amigos que otra cosa. Estuvimos quedando durante un mes y se enteró de lo de Nobita.
Pingu se atrevió a ir un poco más lejos que Nobita, aunque él quería conocer sin prisas. Yo ya me imaginaba que no quería nada serio porque lo notaba. Pero ayer, volvió Nobita y le vi por primera vez en persona después de muchos meses. Estaba en silla de ruedas. Le saludé y Pingu también lo hizo. Mucho antes de que Nobita apareciera por la puerta, Pingu ya me estaba diciendo que si quería, que podíamos irnos, que él es medio brujo y que presentía que algo malo iba a ocurrir. No obstante, me quedé toda la noche con Pingu, cosa que no le hizo gracia a Nobita. Cuando volvimos a casa, Pingu habló conmigo sobre Nobita, con mucha calma. Quería sacarme información y saber cómo me sentía. No era la primera vez que lo hizo. Hace unas semanas también quería saberlo absolutamente todo sobre lo que tuve con Nobita y con otras personas con la excusa de que él es muy maruja. También me habló, nuevamente, de su pasado con las mujeres con mucho detalle. Por un momento, pensé que todo eso estaba bien pero que había pasado ya un tiempo y, a pesar de que en su momento le dije que no quería estar en un limbo eterno, que había que definir las cosas y decir, mínimo, qué camino seguir, si el de pareja o el de «amigos especiales», él no lo había hecho.
Le saqué la conversación y me dijo que quería seguir conociéndome pero que la etiqueta que le podíamos poner ahora mismo era la de amigos especiales. Cuando volví a mi cada, le mandé un mensaje a Nobita para confirmar lo que yo me imaginaba: Me dijo que me vio en buena compañía. Estuvo pendiente hasta de lo que bebí y se sorprendió al verme tan tarde, cuando yo soy más de madrugar.