El resumen es que conocí a un hombre de 30 años en Tinder. Yo tengo 33. Y estoy confundida y triste. Confundida porque llevamos 4 citas y tengo dudas. Siempre, pero siempre, a estas alturas ya tenía las cosas más o menos claras, pero con él no. Y yo siempre he sido una persona que ha tenido las ideas muy claras. No tengo del todo claro si es él el hombre que encajaría conmigo para ser mi pareja. Y eso, al mismo tiempo, me hace sentir triste porque ya podría sentir por él lo mismo que he sentido por otras personas que acabaron siendo tóxicas, sinceramente. Es como si yo estuviera rota o algo.
A ver, él es bueno. Muy bueno. Y me ha respetado en todo momento. A mí me van los que tienen un poco de chispa. No que sean malos, de esos estoy tratando de huir. Que tengan ese algo que nos vuelve locas. Y él, parece que está tardando en sacarlo, al igual que tardó un poco en sacar su sentido del humor. Sus conversaciones son agradables y a veces, me río con él. Pero es verdad que en la primera cita, él estaba hablando mucho de su trabajo y yo pensé que cuándo iba a cambiar de tema (que al final, lo hizo). También le entiendo, porque tiene la suerte de trabajar en algo que le apasiona.
En la primera cita, también me pasó una cosa muy rara, algo que no me había ocurrido en la vida, y es que, solo durante un momento, mientras él me hablaba, yo le respondía, pero era como si la que estuviera respondiendo no fuera yo. Como si mi cabeza estuviera en piloto automático o algo por el estilo. Pero bueno, que se me pasó.
Conforme iba pasando el tiempo, le pregunté qué opina del matrimonio, y me contestó que no es un tema que haya tenido mucho en la cabeza, que lo único que tiene claro con ese tema es que si se diera ese paso es porque está 100% convencida. A día de hoy, no tiene ni un sí ni un no rotundo. Yo le respondí que yo sí entro en una relación, es para casarme en un futuro, con las bases bien asentadas y que los dos quieran dar ese paso. Ahí ya me dijo que sí, que primero se tienen que asentar bien las bases y que si todo va muy bien, él está dispuesto a dar ese paso. No obstante, no pude dejar de pensar en que no me gustaría que me pasara lo mismo que le pasó a una prima mía, que estuvo años en una relación para que luego le diga su novio que no se quería casar con ella.
Otra cosa que me llamó la atención fue que en la primera cita, él iba muy arregladito y eso me gustó. En la tercera, ya la cosa cambió un poco. Un abrigo precioso pero iba con una sudadera sin capucha. No es la ropa en sí, es que a mí me han educado con la idea de que si uno no se arregla bien las primeras veces, es que tanto interés no tiene. Comprendo que aquí pueda haber división de opiniones. Luego, llegué a la conclusión de que parece que a él le gusta vestir más de sport y mira, por eso no voy a descartar a nadie.
También tiene sus cosas buenas. Con él puedo hablar perfectamente de lo que me ocurre con mucha facilidad, por ejemplo.
Por último, una cosa que me llamó la atención fue que él un día me estaba besando y yo pensé que en ese momento no quería que me besara tanto, que quería conocerle más. Y no es que no bese mal. Si me encanta cómo besa. Eso es importante que lo diga.
Y ese es el resumen. Esos son los hechos objetivos pero internamente, el cómo lo veo yo a él, pues es como si hubiera algo que me hiciera duda y no ver las cosas con claridad. Y me cuesta mucho quitarme esas dudas. También me fastidia porque jamás me había sentido así ni me había pasado esto con alguien. ¿Es posible que más adelante, si le sigo conociendo, me vuelva loca por él? Pues también es posible. Si yo tampoco descarto nada.
