Llevo nueve años casada y, sinceramente, siento que mi matrimonio está completamente roto.
Vivimos en una casa que heredó mi marido, así que durante todos estos años no hemos tenido que pagar hipoteca ni alquiler. El problema es que eso siempre ha sido una especie de argumento para hacerme sentir que la casa es únicamente suya. Cada vez que ha querido hacer una reforma, comprar muebles o cambiar cualquier cosa, mi opinión apenas ha contado. Como yo no quería invertir dinero en una vivienda que legalmente no era mía, él decidía todo por su cuenta.
Lo que más me ha dolido es que, mientras mi opinión no era importante, la de su madre sí lo era. Ella siempre ha estado muy presente en nuestra relación: opina de todo, viene cuando quiere y, en muchas ocasiones, siento que mi marido le da prioridad a ella antes que a mí. Nunca he sentido que fuéramos un equipo. Siempre he tenido la sensación de ser la persona que estaba de más.
Con el paso de los años eso ha ido desgastándome muchísimo. Me he sentido insegura, poco valorada y cada vez más sola dentro de mi propio matrimonio.
Actualmente ya no le soporto. Si sigo viviendo con él es únicamente porque estoy ahorrando para poder comprarme una vivienda y marcharme. Cada día la convivencia es más insostenible. Discutimos prácticamente a diario y no se le puede decir nada porque cualquier comentario acaba en una pelea.
Además, cuando discutimos siempre utiliza las mismas amenazas: dice que lo dejemos, que me vaya de la casa o que me echará. Vivir con esa incertidumbre hace que me sienta totalmente cohibida y tenga miedo incluso de expresar cómo me siento.
Otra cosa que me duele mucho es que delante de sus padres me habla mal y me falta al respeto. Sin embargo, cuando estamos con amigos o conocidos cambia completamente y parece el marido perfecto. En cuanto la gente se va, vuelve a mostrarse frío, borde y distante conmigo.
Siento que llevo demasiado tiempo normalizando una situación que no es normal. Ya no sé si simplemente hemos llegado al final o si realmente esta relación ha sido siempre tan desequilibrada como yo la percibo.
Me gustaría saber si alguien ha pasado por una situación parecida y cómo consiguió salir de ella, porque ahora mismo me siento muy perdida.