Lo que voy a contar, muchas personas pensarán que yo soy la culpable por haber permitido todo esto pero lo cierto es que cuando estás dentro de esta situación, no sabes cómo salir, te atrapa la montaña rusa de esa relación, donde no ves escapatoria.
Hace dos años conocí a una persona la cual creía que era maravillosa al principio, y al tiempo me hizo la primera jugada tan horrible… me dejó tirada en la madrugada por irse con otra persona, lo negó todo.
Estando con él siempre estaba en las musarañas, como pensando en alguien mas, y yo seguía ahi como un clavo. No sabéis la sensación tan horrible de querer a alguien y que su mente esté en otro sitio y no poder soltar.
Finalmente me dejó, me dejó para intentarlo con alguien más, me dejó como si nada en la puerta de un supermercado sin dolor alguno. Después volvió y yo le creí.
Otra vez, me dejó, otra vez volví.
No recibía gestos de amor, hablaba con otras mujeres, estaba pendiente a otras mujeres, me engañaba como quería y podía. Y ahí estaba yo.
Pero muy a mi sorpresa, nada terminó como yo esperaba.
Aún recuerdo lo que sentí aquel día, ni siquiera lo vi venir. Me dejó por otra persona y al poco ya la mostró, como si nada, como si yo nunca hubiera existido. Lo que más me dolió fue no tener ese respeto por mí de no mostrar nada, aunque la otra persona te lo pida. Por no hablar de la otra persona, que esa persona sabía todo y yo fui su burla.
Lo más sorprendente de esto es la forma en la que todo terminó. Nunca pensé que el karma realmente existiera. Tras tanto dolor, decidí volver a comer, volver a caminar, volver a respirar, volver a ser yo.
A la sorpresa de nadie, esta persona intentó por todos los medios tenerme otra vez en su vida, llegándome a sentir yo intimidada y acosada, cosa que jamás pensé sentir por esa persona.
Jamás llegué a pensar que no quiero saber absolutamente nada de esa persona.
Pero una vez más, la vida me demostró que el tiempo lo pone todo en su lugar y que elegirme a mí misma fue lo mejor que pude hacer.
