Quizá sea un poco exagerado decirlo así. No siempre que tengo sexo tiene que ser duro, pero la forma en que me enciendo cuando el chico se pone burro, e incluso violento (me gusta que me azote e incluso que me dé suavito en la cara), no es comparable a cómo estoy de otra forma. Es la única manera en que puedo tener orgasmos internos (frotando el clitoris, sin penetración, no es tan necesario).

Sé que todas tenemos nuestros fetiches, pero no sé si es un problema el necesitar que «me traten mal» para estar cachonda. Huelga decir que fuera de la cama no permito ni un poco una actitud de desprecio. Además, soy feminista convencida, por lo que no sé si esto contradice mi forma de pensar… ¿A alguna más os pasa?