¿Y si hablas con tu hijo y le preguntas sobre qué cosas está pasando su amigo? Quizás te ayude más a entenderlo y por ahí puedas hacer más. Quizás puedas ayudar a su amigo y ya no necesite beber tanto. Atrapalafaja me ha hecho cambiar de perspectiva, gracias. Perder no pierdes nada, y ganar puedes ganar mucho. A veces nos empeñamos en proteger físicamente a nuestros hijos, y nos olvidamos que si no los protegemos por dentro, lo otro no sirve de mucho. Habla con tu hijo y mira a ver qué está pasando su amigo. Hablen los dos con el amigo y entre los tres busquen como pueden ayudarlo. A lo mejor pasando más tiempo en tu casa si en la suya está mal. A veces con que tenga un adulto de confianza que lo escuche para poder contarle los problemas y que sepa que lo va a guiar con cariño es más que suficiente. Y créeme, ser esa madre puede proteger mucho a tu hijo. Y sabes lo mejor? Que incluso aunque no sea la vía, le estarías mostrando a tu hijo que tú estás dispuesta a sentarte a escuchar y ayudar. Así que cuando tu hijo tenga un problema grande, que lo tendrá en la vida, le será más fácil dejar que le ayudes. Y por supuesto, ayudar no es decirle a todo que sí. Ayudar es serles sincera. Es explicarles las cosas de la vida real de forma que las entiendan y haciéndoles participes de encargarse de lo que está en sus manos de forma responsable. Lo demás son parches, la única forma real de solucionar el problema que ahora veo es esa. Con esa madre quizás hasta bien este el hijo. Suerte y ya nos contarás.