Feliz domingo chicas de WLS!
Desde hace unos días quiero contaros la última que me ha liado mi novio, al cual por cierto le flipan las bromas, cuanto más macabras mejor.
Os pongo en antecedentes, yo soy limpiadora en unas oficinas. Trabajo de noche así que estoy cada día de 00:00 a 6:00 recorriendo las oficinas. Como tengo que moverme por varios pisos pues voy con mis bártulos y en un riñonera que cuelgo en la entrada de cada piso llevo el móvil y más historias. Al principio el plan de estar en todo el edificio sola pues lo llevaba de aquella manera pero al haber un conserje en la entrada al final me acabé acostumbrando y llevo ya meses muy bien con lo que hago.
Pues el otro día llego al trabajo, me pongo a la faena y como a la hora o así de haber empezado me da la impresión de que escucho a alguien llamándome »isaaaaaa isadoraaaaaaa». Daba bastante mal rollo pero me pareció tan raro que seguí a lo mío.
A los 10 minutos vuelvo a escuchar otra vez »isaaaaaa isadoraaaaaa». Me mosqueé un poco y ya me giré con los pelos de punta. Me pongo a dar vueltas por la oficina preguntando si hay alguien y como en las pelis de miedo yo ya cagada. Pero por más puertas que abro y miro nada, estaba sola solísima. Respiro hondo y sigo.
En esto que estoy subiendo por las escaleras para cambiar de planta y vuelvo otra vez a escuchar en ese momento mucho más alto y claro »isaaaaa isadoraaaaa ¿es que no me escuchas?» Era un susurro de una voz horrible, me cagué encima. Tanto que en ese momento iba hacia arriba y decidí bajar los 8 pisos que llevaba para irme corriendo de allí. Mientras corría escaleras abajo otra vez »isaaaaaa isadoraaaaaaa». En ese momento paré y literal me cagué en los muertos de quien me estuviera puteando. Grité que me dejaran en paz, que iba a llamar a mi primo Paco que es policía y que le iban a dar mucho por culo. Pero nada, otra vez, »isaaaaaaa isadoraaaaaaa». Argggggg…
Corrí tanto que en poco me planté en la entrada del edificio, sofocada perdida, pero cuando vi la puerta y al conserje allí fue como ver el cielo abierto. El hombre salió de su garita al verme tan agobiada y me preguntó si todo iba bien. Le digo que no del todo que me daba una vergüenza horrible decírselo pero que había alguien en las oficinas que me llamaba por mi nombre susurrando y que daba mucho miedo. Por lo menos el tío no me llamó loca de los cojones y lo que se le vino a la cabeza fue que lo mismo había alguna tubería que hacía un ruido y yo me había confundido. Sentido ninguno tenía aquello.

La cosa fue que el buen hombre me dice que subamos los dos a la planta donde lo empecé a escuchar. Nos metemos esta vez en el ascensor y mientras estábamos en silencio se escucha »isaaaaa isaaaaaadoraaaaaa». El conserje se da la vuelta, yo con los pelos como escarpias con ganas ya de llorar, y lo miro que con toda la tranquilad tira de la mochila que llevo cruzada a la espalda y me la da. Vuelve a escucharse el susurro y los dos miramos a la mochila y mientras saco el móvil y se escucha mucho más fuerte veo que en la pantalla aparece el número de mi novio.
Me cagué en sus muelas 5 veces, el conserje se empezó a reír y yo quería llorar de la rabia. Contesté y no le di opción porque sabía de quién había sido la gran idea. Desgraciao, vas a dormir el resto de tu vida en el felpudo, vigila bien la comida porque voy a escupir en todo lo que te cocine, hijo-puta. Yo no se cuántas barbaridades le dije.
¿Y cómo no se me ocurrió a mi mirar el móvil? Porque soy una pardilla de las gordas. Vaya sofoco!