En el pueblo donde vivo hay un chico (creo que tiene 23 años) con discapacidad mental que va incomodando a todas las mujeres con las que se cruza. Hace comentarios algo groseros, y no disimula al mirar el pecho o el culo de alguna.
Nadie hace nada. Nadie dice nada. Parece que su discapacidad lo exime de todo. Nunca ha pasado a mayores, ni creo que lo haga porque, aunque sale solo, suele ser por sitios concurridos y en horas donde hay gente.

No sé si sea justo que, por su discapacitad, nadie le diga nada. Como si fuera en contra de toda moral regañarle.
¿Qué opináis? ¿Vosotros que haríais?