Hola chiquitas.
Desde hace unos meses tengo una relación maravillosa con un muchacho diagnosticado de leve autismo. Esta circunstancia no le impide hacer vida totalmente normal pero si expresar sus sentimientos con claridad, a veces incluso hasta entenderlos él mismo. Aunque yo ya conocía eso desde el principio, me costó mucho en los primeros meses asumir ciertas cosas, como el que no pareciera pasar página con sus ex, teniéndolas muy presentes en lo emocional. No contaba nada y se me hacía cuesta arriba sobremanera en momentos como cuando me enteré de que después de un par de broncas fuertes entre nosotros él había estado llamándolas. Obvio no me molesta que sigan siendo sus amigas pero era como que esa cercania que se estropeaba con nuestras riñas la buscaba en ellas y eso me hacía mal (y al menos en el caso de una de ellas me consta que a ella tampoco le hacía mucha gracia)

Bien, un momento determinado la bronca fue más grande de lo normal y me dejó. La separación duró muy poquito tiempo. Él comenzó a ir al psicólogo, eso le ayudo mucho en todo y también a cerrar ciertas etapas o aprender a buscar en sí mismo ciertas cosas. Volvimos juntos y desde entonces es todo mucho mejor. Confía más en mi me cuenta más cosas y aunque sigue siendo amigo de todas sus ex y yo encantada ha aprendido a establecer los ‘limites’ emocionales en los que antes no reparaba. No hemos vuelto a tener broncas fuertes y en definitiva va todo mucho mejor.
Aún así a veces es duro sobreponerse sobre todo a los celos cuando el entra en una de sus espirales de silencio. Yo por más que sepa que él es así no siempre soy de hierro, ni tampoco su psicóloga y a veces necesito un poquito de cercanía que el es incapaz de dar. En ese momento vuelvo a recordar las épocas en las que las llamaba a ellas para tener esa cercania que conmigo creía no tener y aunque objetivamente sepa que es agua pasada me duele.mucho y siento mucho miedo de que algún día las tornas cambien, que las vuelva a necesitar de esa manera o que se de cuenta de que quiere a alguna más que a mí.
Además a eso se añade el hecho de que ninguna de ellas vive cerca nuestro y siempre pienso: y si cuando venga se da cuenta de que realmente la quiere a ella. Él ha aprendido a expresar su amor hacia mí y me asegura de que no había estado nunca mejor con nadie pero no lo puedo evitar por más que quiera…
Es duro, duro.