Solía ir a una cadena de gimnasios, la verdad, bastante efectiva a la hora de perder peso. Su rutina consiste en hacer media hora de intervalos en unas máquinas,con periodos de recuperación activa, combinada con periodos más intensos,pero cada ciertos minutos compruebas tus pulsaciones. Haciendo esto tres veces por semana, y con una dieta mediterránea, bajé bastante volumen la verdad. Y no me maté haciendo ejercicio. No dudo de la efectividad de la susodicha cadena.
Esta cadena de gimnasios es muy famosa y dicen que se abren una cada tres minutos en el mundo. Sólo pueden entrar mujeres, para según ellos, estés cómoda y haya un ambiente de confianza evitando babosos. Pero cual sería mi sorpresa cuando un día haciendo una recuperación activa en la que dábamos unos saltitos mis domingas empezaron a moverse, normal , si tengo dos pechugas como camiones. Al estar todo mujeres dije, bueno voy a soltarme la melena un poco y solo pensé en divertirme mientras saltaba. Si hubiese habido chicos me hubiese cortado un poco, pues la verdad que hubiese sido inevitable que mirasen mis super pechugas en movimiento. Somos todo mujeres, para ello pago, para que no me de corte, me decía mientras intentaba seguir las instrucciones de la monitora al pie de la letra. Hasta que de buenas a primeras, una señora mayor , con un grito que debió escucharse tres calles más abajo de la sala, soltó : Mirad como se le mueven las domingas a María Gracia. ( esa soy yo) y de repente toda la sala se quedó mirando , mientras yo hacía los saltitos tal y como las monitoras nos habían indicado. Mirando estupefactas como si no hubiesen visto un buen par de tetas en su vida.