Tengo que sacar esto de dentro en algún lado.
Estudié TCAE con la visión de trabajar en un hospital, pero es bastante difícil, por no decir imposible. Así que cuando me llamaron de una residencia pública para hacer suplencias, dije que sí.
Me lo vendieron como un sitio donde trataban súper bien a todo el mundo, donde la ética profesional era lo más importante. Y es cierto que estaban bien cuidados, pero… vi cosas que me hicieron dejar el trabajo a los cuatro días, y necesito sacarlo de dentro.
Los trataban como si fueran niños pequeños. Hasta tal punto que, cuando yo los trataba de usted, me lo agradecían. Cuando les preguntaba su opinión sobre cosas, igual: “Ay, muchas gracias”, me decían, sorprendidos.
A la mayoría les ponían pañal directamente, para ahorrarse trabajo. Yo les pregunté si preferían braga pañal o pañal normal, y todos me pedían braga pañal. ¿Resultado? Me cayó una bronca. A día de hoy sigo sin entender por qué.
A la hora de la comida, como había más tiempo, me paraba a preguntarles, les ponía agua, les ayudaba… pero siempre tratándolos como adultos. Y otra bronca.
Cuando los llevaba al baño pasadas ciertas horas, me reñían también: “Ay, eso que lo hagan las del otro turno, no hagas eso que se chivan luego”.
Una señora no se encontraba bien. Le dije que, si quería, la ayudaba a ir al baño, la limpiaba y así podía volver a descansar. ¿Y qué pasó? Otra bronca: “Hay que levantarla quiera ella o no, por protocolo hay que sentarla”.
La mujer estaba vomitando, fatal… pero había que seguir el protocolo.
Al final me cansé y ayer dejé el trabajo. Llegué a la conclusión de que no es mi sitio. No es que los traten mal, pero la falta de personal afecta muchísimo. Hace que se prioricen la rapidez y la eficacia por encima de la empatía y el trato humano.
Definitivamente, no es el sitio para mí.
