Existen varios tipos de treintañeros, pero hoy os quiero hablar de ese que acaba de volver al mercado. Ese que ha estado años con la misma mujer y ahora se engancha a todo lo que pille como si fuese un perrillo chico. Para que os sea fácil reconocerlo os diré que aparentemente es la persona más maravillosa del mundo y no podéis comprender cómo este DIOS puede estar soltero.
En mi caso, mi treitañero era trabajador, con casa propia, cochazo, rubio, alto, con ojos azules, brazos tatuados y estaba para mí (y para todas).
Este hombre os llevará de copas, preparará cenitas en su casa y haréis edredoning MUCHAS VECES. Y cuando digo MUCHAS son MUCHAS. Incluso os llevará el desayuno a la cama. ¿Qué más se puede pedir en esta vida?
Pero en cuestión de un mes, de repente, dejará de contestar los whatsapps, las llamadas y, queridas amigas, cambiará vuestro edredón por otro.