Texto enviado por seguidora a [email protected]
Estoy súper agobiada. Sé que puede sonar a problema frívolo, pero es que no sé qué hacer, porque detesto mi vestido de novia y me queda menos de un mes para casarme.
No estoy loca, sólo no fui capaz de imponer mi decisión ante otras personas. Os explico: Fui a probarme vestidos de novia con mi madre, mi suegra, mi hermana y mis amigas más cercanas. Una tarde preciosa donde merendamos y fui la protagonista total. Fuimos de tienda en tienda probándome modelos y cuando me puse el que consideraba mi vestido ideal, al salir del probador, no le gustaba a nadie. De 6 mujeres, 7 conmigo, sólo me gustaba a mí. Me dijeron que no me favorecía, que por qué mejor no la manga así y el corte asá. Todas coincidían en que el vestido no me favorecía y yo…me dejé guiar.
Pasó justo al revés con el vestido que finalmente compré. Yo al verlo ni fu ni fa, pero al salir del probador se me lanzaron encima, me dijeron todas y cada una que les encantaba, que ese era el mío, que estaba preciosa y todas esas cosas. Que tal corte sí me favorecía y que la manga sisa era lo suyo por el calor de la fecha de la boda. Al decir que sí, en la tienda de vestidos de novia sacaron champán, todas brindamos y todo parecía de color de rosa, pero yo en mi fuero interno estaba disgustada.
De ese día hace 8 meses. Cuando llegué a mi casa mi chico me notó seria, me preguntó y me puse a llorar. Le dije que seguramente sería de los nervios y de la excitación del día vivido, pero que con los días se me pasaría.
Al tiempo llegó la primera prueba. Ese día me negué a que viniesen mis amigas, que de hecho se molestaron. En vez de vivir esos días como algo ilusionante, para mí era una pesadumbre total, saber que al final me casaría con un vestido que no me gustaba por la cierta presión de mis acompañantes. Fui tonta, lo sé. Me arrepiento cada día, pero soy una persona muy insegura y no fui capaz de decir sí al vestido que realmente quería por tener la opinión de todas en contra.
En esa prueba, intentando arreglar el desaguisado, quise hacerle algunos arreglos al vestido, pero por más que cambiaba aquí y allí, no lo terminaba de ver. Una vez que ya te pruebas tu vestido y además se le hacen arreglos, no hay vuelta atrás. Me acababa de gastar dos mil euros en un vestido precioso, pero que no era el mío.
He ido a todas las pruebas como la que va al matadero. No me veo, no me gusta, no estoy cómoda. Por ejemplo, no me gustan mis brazos y el vestido no tiene mangas, lo cual me incomoda mucho. En la última prueba me dio un ataque de ansiedad en el probador y me tuvieron que atender las chicas de la tienda. Rompí a llorar y les dije que no me veía, que no me gustaba, que me había equivocado. Mi madre me dijo que a la mierda el vestido, que me compraba otro, y peor me sentí porque a mi madre precisamente no le sobra el dinero, lo que pasa es que ella lo está pasando fatal de verme a mí mal, desilusionada con el vestido y también con la boda, pues una sueña con que ese día todo debe ser fantástico y yo en cambio pienso en meterme en ese vestido y me falta el aire.
Las modistas de la tienda me han propuesto ponerle unas mangas de plumeti, hacerle una serie de cambios que hace que los puntos que más me incomodan se suavicen, pero sea como sea, ya no me voy a casar con el vestido que me gustaría y esto me pone tremendamente triste.
