¡Hola! Solo quería contar esta historia porque me pareció bastante “divertido” el lío en el que me metí 😅
Hace un par de meses conocí a un chico, amigo de un amigo, que había venido desde Toledo. Cenamos todos juntos, luego salimos a tomar unas copas y acabamos en una discoteca.
Durante la cena me contó que no buscaba nada serio, que estaba experimentando, y que además era programador. A primera vista no era precisamente un bombón, pero quizá por la música, el alcohol o porque me atrae la gente analítica, en la discoteca se me cruzaron los cables y le pregunté si quería acostarse conmigo.
El plan parecía perfecto: una noche sin complicaciones, él volvía a Toledo, yo saciaba mi hambre de sexo y todos felices.
Me acerqué con decisión y le pregunté. Dijo que sí, pero su tren salía en tres horas, así que no pudimos hacer nada. Intercambiamos números y le dije que, si algún día se pasaba por mi zona, me avisara.
Unas semanas después, me dice que le encantaría venir un finde entero a verme para poder estar juntos. Nunca he sido muy de ligar, y tampoco me considero muy guapa, así que me descolocó por completo. Aun así acepté. Durante esos días hasta que nos vimos, hablamos mucho, sobre todo de lo que nos gustaba en la cama.
Llegó el fin de semana y… fue increíble. Lo hicimos de mil formas, con una química brutal y una compatibilidad que no sentía desde hacía años. Se comportó súper respetuoso y cariñoso; vimos un par de películas cuando estábamos cansados, comimos churros, nos reímos y nos divertimos como nunca. Él estaba deseando repetir.
Yo sabía que era algo casual, y aun así… me enamoré perdidamente. O, bueno, lo más que se puede enamorarse de alguien en dos días jajaja.
Le expuse la situación, y, como era de esperar, él no podía corresponder porque no estaba emocionalmente disponible (como dijimos desde el principio). Aunque me dolió, puedo decir sin dudar que no me arrepiento de nada. Le dije que prefería no volver a vernos porque a la larga me haría daño, y lo entendió perfectamente.
No sé muy bien por qué lo comparto, quizá porque hacía tiempo que no me encaprichaba de alguien así o porque me di cuenta de que enamorarse vale la pena, aunque no salga bien. Es una sensación extraña pero liberadora. Lo volvería a hacer.
