De joven trabajaba en un hotel los veranos me sacaba un dinerito. Trabajaba de cajera y me encargaba de la terraza, las comidas para llevar y el restaurante y en la costa brava en verano imaginaros como se ponía todo. Mi jefe me quiso poner a una ayudante que era la sobrina del dueño porque había mucho volumen de trabajo. el caso que la chica guapa y simpática era desde luego y empeño ponía aunque no estuviese acostumbrada a la hostelería y se agobiase. Todos los compis decían que la clientela del restaurante, comidas para llevar y terraza se había multriplicado por 2000 gracias a la chica a la que llamaré layla. y como características no decían que era por su simpatía por lo que se petaban estos sitios, ni porque hiciese bien su trabajo, era todo mérito exclusivo de su belleza.
la chica se fue a otro sitio del hotel a trabajar, decía que los horarios que teníamos de 12 de la mañana a doce de la noche eran demasiado y que le pidió a su tío que la cambiase a otro sitio , de cajera pero con un horario de 9 a dos.
yo me quedé sóla, pero durante todo el verano y parte de octubre que me quedé la clientela siguió siendo fiel y estaba tan petado como cuando estaba ella. y yo soy bajita, rechoncha y pechugona. he escrito esto para decir, que de cara en público se puede no ser guapa y no por ello arruinas el negocio. sé que layla puso mucho empeño en el otro sitio y que hizo muy buen trabajo también.
una gorda no siempre espanta a la clientela.
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