¡Hola!
Hace unos meses que estrené piso. Me he mudado a un apartamento chulísimo en el centro y la verdad es que soy muy feliz.
En mi comunidad somos tan solo 6 personas. Es un edificio antiguo y casi todos son gente mayor que va a lo suyo. Bueno, casi.
Lo digo porque desde el día que llegué tengo pegada a mi chepa a mi vecina de rellano. Es una señora de unos 70 años que vive con su marido, un hombre encantador, por cierto.
Ella, desde la primera vez que entré por el portal, ya me hizo la ficha. Que si dónde trabajo, que si cómo es que vivo sola, que si no tengo familia… Y yo entiendo que ella quiere saber quién reside al otro lado de la escalera, pero es que los últimos días se ha pasado.
Estábamos en una reunión de la comunidad y comenzamos a hablar sobre la posibilidad de mejorar el ascensor, ya que últimamente fallaba mucho. Para mi sorpresa e indignación la señora, sin cortarse un pelo, me echó a mí todas las culpas alegando que con mi peso era evidente que el aparato se estropeara.
Todos nos quedamos mudos. A ver, soy gordita, pero no como para destrozar un ascensor. Encima la mujer añadió que si se hacía una derrama para la reforma yo debería poner más porque era evidente lo que había, y que si no estoy de acuerdo siempre puedo subir a pie que me vendrá genial para adelgazar.
Todo esto así, de carrerilla. Imaginaos. Yo es que no supe qué responder, solo la miraba y pensaba en que las dos debemos pesar lo mismo y q ¡qué narices! Yo a esa señora no le he hecho nada malo para que me venga con estas.
Al final el gestor de fincas terminó cortándola pidiéndole que respetase. Ella cerró la boca y desde ese día no me ha vuelto a decir ni pío en el rellano.
Le he preguntado a un vecino si es que la mujer tiene algún tipo de demencia, pero me dijo que en absoluto, que ella simplemente es así.
¡Ay madre! ¿Dónde me he metido?