La idea surgió hablando con una amiga porque voy súper liada y no saco tiempo para organizar todos los detalles que me gustarían de la boda. Ella conoce a una chica que se dedica a esto y por una tarifa de 800 € (precio de amiga) nos organizaría absolutamente todo, obviamente, pagando nosotros todo lo que contratemos.
A mi futuro marido le parece una barbaridad despilfarrar 800 € cuando podemos hacerlo nosotros, pero a la hora de la verdad él no tiene ni idea de cómo organizarlo ni le gusta estar mirando cosas de decoración o detallitos para los invitados, ni el catering ni nada por el estilo. A mí todo eso sí que me gusta, pero es que no saco tiempo con el trabajo y con las oposiciones que estoy estudiando, por lo que me veo desbordada y me está frustrando muchísimo.
Sé que es una pasta, pero por otro lado es mi libertad mental, asegurarme de que la boda sea perfecta y lo metemos a gastos de la boda como uno más y listo.
¿Lo veis excesivo o creéis que es la solución para que todo fluya?
