Se sentó allí en la cocina, en el mismo sitio que el hace ocho años. Y me dio un vuelco al corazón, me miró y de pronto vinieron a mi las mismas sensaciones que aquel día. Allí me quedé esperando que el momento se volviera a repetir. Pero no, cogió su móvil, lo miro, hizo un comentario sobre ese programa de la tele. Y el momento siguió su curso.
¿Porque desacerse de una casa tan bonita?
Venderé una casa, venderé ese mueble que tanto le gustaba, venderé ese rincón donde nos acurrucabamos, venderlos fantasmas que me siguen por las habitaciones y venderé aquel momento en la cocina que mato algo en mi.
Formaré nuevos recuerdos siempre con el miedo de un nuevo adiós…..
Vender los recuerdos
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