Estuve viviendo una temporada con una de mis mejores amigas y menos mal que se tuvo que marchar porque hubiéramos acabado discutiendo y se hubiera terminado la amistad. A pesar de repartir tareas, la confianza hizo que ella muchas veces dejara cosas sin hacer diciendo «ya sabes que voy muy liada, luego lo hago». En cosas que no se podían posponer (si le tocaba recoger la cocina se iba sin hacerlo pero yo comía en casa por lo que no podía esperar a que volviera por la noche para hacerlo, por ejemplo. O si tenía que tender la ropa se piraba y yo no la iba a dejar horas en la lavadora mojada). Eran cosas que podía hacer simplemente levantándose media hora antes, pero prefería dormir, claro.
Sin embargo viví con mi mejor amiga un año y fue una maravilla. Nos entendíamos a la perfección, cada una hacía sus cosas, teníamos nuestro método de gastos comunes y separados, no hacía falta repartir tareas como tal porque las dos nos basamos en la lógica de hacer las cosas y nunca sentí que ninguna hiciéramos más que la otra aunque no hubiera una lista de tareas.
Así que como te han dicho, es una lotería… Creo que la clave está en hablar las cosas, saber que le molesta a cada una (por ejemplo con mi mejor amiga nuestras habitaciones estaban como nos daba la gana pero el salón siempre estaba ordenado y no dejábamos cosas por medio, o en el baño cada una tenía su cesta para que no hubiera pingos por medio. Entre semana yo no madrugada pero no llevaba gente a cenar a casa porque ella se levantaba muy pronto y enseguida se iba a dormir). Y respetarse, por mucho que te parezca que la manía de tu amiga es absurda tienes que aprender a vivir con ello y tus amigas con las tuyas. No tiene por qué ir mal si todo se habla de buenas maneras.