Bueno, pues necesito simplemente, contarlo. Porque me está comiendo por dentro.
tengo una relación rara, rarísima. Pero es la mejor que he tenido desde que me divorcié hace 13 años. Llevamos año y medio más o menos.
Es una relación a distancia, nos vemos poco, una vez cada mes o dos meses, depende del dinero para el viaje. Pero al menos me llama por videollamada todos los días, que ya es más de lo que muchos que estaban más cerca me habían querido dar.
Ninguno de los dos puede irse a vivir a la provincia del otro. Él lo tendría algo más fácil pero no quiere vivir conmigo.
Nunca me dice que me quiere. Cuando yo se lo digo, me responde «gracias» y eso me duele.
Pero sin embargo, está ahí. Me habla todos todos los días y he podido llegar a enfadarme con él algunos días sin que me deje, cosa que ya hasta me extraña, puesto que con anteriores relaciones era enfadarse por algo y automática ruptura. Es decir, parece que lucha y eso me sorprende, sí.
Y yo lo que querría es tener una relación normal. Tengo 46 años. Me gustaría casarme, llegar a casa y cenar con mi pareja, hablar de cosas, ver una peli juntos o irnos a dormir juntos, planear vacaciones juntos como hace la gente, planear actividades para el fin de semana… no sé, lo que hace todo el mundo.
Pero yo no lo tengo.

Y lo peor es que sé que nunca lo podré tener. Ya la gente no está dispuesta o por la labor, parece que en las aplicaciones de citas solo hay tipos que buscan sexo estando casados, o tipos atrapados en sus ex que te usan para intentar olvidarla sin éxito. Nadie quiere nada serio nunca conmigo. Son muchos años ya intentándolo y me digo a mi misma que tengo que ser feliz con lo que tengo ahora que ya es mucho más de lo que tenía hace poco.
Pero no puedo evitar sentirme triste, porque yo querría tener una familia normal, y escuchar que te dicen «te quiero» algún día. Y veo que es ya imposible y cada día más imposible.
Llevo 15 años sin que nadie, absolutamente nadie me diga que me quiere.
En fin, gracias por permitirme el desahogo.