Si te gustan las series cortitas para ponerte al final del día, de esas que no te exigen nada y solo te hacen desconectar un rato, Problemas con papá puede ser muy tu rollo. Es una comedia ligera, muy fácil de ver, perfecta para cuando llegas cansada y solo quieres algo que te saque una sonrisa sin más sin quedarte sobada o que te obligue a coger una libreta para no perderte con la trama.

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La historia va de una chica que, después de una noche un poco caótica, se queda embarazada y acaba volviendo a vivir con su padre mientras intenta recomponer su vida. Y a partir de ahí, pues imagínate: convivencia forzada, choques generacionales, conversaciones incómodas, momentos absurdos y mucho humor del que nace de situaciones muy reales.

La protagonista es Aimee Lou Wood y está sublime. Tiene ese punto entre desastre adorable y persona que intenta hacerlo bien aunque vaya dando palos de ciego. Y el padre es una fantasía: de esos personajes que con una mirada o una frase fuera de lugar ya te sacan la risa. La química entre ellos es brutal y sostiene toda la serie.

Y ojo, porque la hermana de la prota es Sharon Rooney, sí, nuestra adoradísima protagonista de My Mad Fat Diary, y aquí hace de presidiaria en un papel divertidísimo. Sale menos, pero cada vez que aparece se come la escena. Solo por verla a ella ya merece la pena.

No es una serie profunda ni pretende serlo, pero tiene ese equilibrio entre comedia y ternura que funciona muy bien. Además, al ser capítulos cortos, no da pereza empezar y cuando te das cuenta te has visto varios seguidos. Nosotros nos acabamos una temporada en dos días.

Vamos, que si buscas algo ligero, entretenido y con personajes que caen bien, es una muy buena opción para desconectar al final del día. Yo es que ya no doy para más y es justo lo que busco, de hecho si tienes sugerencias déjalas en comentarios de redes porque las valoraré.

En España tienes dos temporadas en Movistar Plus.

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