El secreto a voces de que los HOMBRES DE PACO regresan a la pequeña pantalla-  y a nuestros corazones- es una realidad. Hace no mucho, Mario Casas confirmaba que volvería a interpretar a Aitor, aquel joven flacucho que llegó de becario a la Comisaría de San Antonio y nos enseñó una de las partes más bonitas a la par que dolorosa del amor: ver cómo la persona que quieres está con otra y desearle toda la felicidad del mundo ( aunque desconozcas si la otra persona es realmente buena para él)

Vengo a refrescarnos la memoria (ALERTA SPOILER LHDP) y a que mi niña de catorce años, que elegiría sin dudarlo a Lucas ( y que odiaría  a Aitor), SE ENFRENTE a la mujer en la que me he convertido. Una mujer que duda sinceramente, si, sabiendo lo que sabe de los hombres, volvería a elegir a un Lucas, preferiría a un Aitor o directamente se quedaría sola.

Sarita y Lucas son los protagonistas de la historia de amor de esta serie de Antena 3 que nos hacía vibrar cada miércoles noche en el salón de nuestras casas. Sarita, con los dulces quince añitos SE EMPERRA ( porque no vamos a negar que a esas edades no nos enamoramos, nos encoñamos) con su “tío” Lucas, y lo pongo entre comillas porque era el EX MARIDO de su tía ( válgame el señor, que ahora lo recuerdo y no me hace tanta gracia).  

Lucas Fernández el policía rebelde, el malo roba corazones, el liberal, dulce, familiar y entrañable Lucas. El del pelo largo, desaliñado pero buenorro (claro ejemplo de hombre ibérico) y reconocible chupa de cuero y camiseta gris.  Lucas era el policía sin ley que me encantaría haber visto caminando por mi barrio.

Su historia fue algo turbia desde el principio. Ella menor y  él  el mejor amigo de su padre- Paquito Tous cómo me tenías ganada antes de rematarme siendo Moscú.  De hecho, uno de los episodios más dramáticos es cuando, celebrando los 17  de Sarita en un hotel, entran unos Ladrones y esta presencia el asesinato de un hombre. Lucas se está acostando con una menor, no nos olvidemos, la menor sobrina de su ex mujer e hija de su jefe y mejor amigo.

Nos lo vendieron, y yo lo compré entusiasmada, como una historia de amor que va más allá de edades, de la familia, del pasado, de otras relaciones… Como un amor que aguanta carros y carretas, que se separa para volver a unirse, como algo inevitable…. 

Pero, no nos engañemos, Sarita rozaba a veces el acoso. Lucas no se portaba tan bien. Su amor no era idílico y a veces resultaba tóxico. Pero, quitándole algunas cosas malas, no dudo que fue una historia de amor que se contó muy bonita. 

Todos recordaremos el “PARECE QUE VA A LLOVER” (aunque Lucas cariño, a mí también me llovían otras cosas cuando te veía), o la preciosa cara de este hombre diciendo que “no es que vaya a llover es que van a caer unos chuzos de punta, un tormento de la hostia”. 

Esa conversación en la que Lucas y Paco se encuentran en peligro y Lucas va contestando a las preguntas de Sarita para decir todo lo contrario:

 No te quiero. Eres una cría.

Ay Sarita, que preferiste siempre MADAGASCAR a cualquier otra parte del mundo. Y no te culpo, elegiste siempre a tu PRIMER AMOR. Al primer amor que duele hasta que no puedes más. Que parece que te atraviesa,  te calma y te altera a partes iguales. Que detiene tu mundo y tu persona- lo que ya no es tan bonito. Que arrasa cómo un vendaval cómo tu bien cantabas en la canción que le dedicaste.

 “Te quiero porque eres casa. Da igual lo que pase fuera. Vienes aquí y te duermes en mis brazos y yo me quedo toda la noche mirándote porque es lo más bonito que puedo hacer”, que Sara le escribe en su cuerpo y a lo que Lucas le responde que “ le quiere porque hace las cosas fáciles, porque si tuviera que elegir algún sitio para vivir, sería tu cuarto” 

Y en esa elección olvidaste que existían más opciones, que, igual, te hubieran hecho más feliz. Hablo de la opción de estar con otra persona ( hola dulce Aitor, bienvenido a mi corazón) o la opción de estar sola. Sin que tu personaje se relacionase con hombres, siempre con un amor, conseguir al hombre de tus sueños  o un triángulo amoroso.  

No sé vosotros pero yo en esta nueva entrega quiero una SARA empoderada, que eligió el amor pero que se ama más a sí misma. Quiero verla como  Inspectora Jefa  o como comisaria.  Con su hijo y con su amor, por supuesto. Un amor que nunca resta, que completa, acompaña y hace feliz.

Como la mujer que dejó de ser la niña que era y que tuvo muchos más sueños que ser amada por Lucas. Que luchó por cumplirlos aunque no los cumpliera.