VIEJA
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    Señales indiscutibles de que ya estás vieja

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    La gente joven te llama “señora”.

    Perdona. PERDONA.

    …Y tú te refieres a ellos como “gente joven”.

    No entiendes sus modas, sus gustos, su nada. Por eso, por llamarte “señora” y por muchas cosas más, TE REPUGNAN.

    El mes que pasó tuviste más citas con el médico que citas con el sexo opuesto.

    Y las medicinas ya no las guardas en el botiquín: las guardas en el bolso, la mesilla, tus bolsillos: ¡siempre a mano!

    Los temas de salud de los demás te parecen la mar de interesantes.

    “¿Pero entonces te hicieron una colposcopia?”
    “Si, hija”
    “Fascinante”

    Tus amigas salen embarazadas. Voluntariamente.

     “¡Cacas proyectil por muchos pero que muchos años!”
    “¡Sí!”

    Si tienes que salir de fiesta lo haces siempre un VIERNES.

    Así tienes dos días enteros para poder recuperarte. #superconsejito

    Disimulas a la perfección el no saberte las canciones de moda…

    Y es que por más que lo intentes, aún no eres capaz de entender qué es lo que confirmó Miami.

    …Pero te emocionas hasta las lágrimas si ponen una de las Spice Girls o los Backstreet Boys.

    Además, te sabes la letra entera de ICE ICE BABY porque tú ya estabas grandecita cuando se puso de moda #allrightstop

    La medianoche te parece una hora perfectamente razonable para dar por terminada una noche de fiesta.

    Dormir menos de 7 horas por noche te parece un despropósito y es que a veces lo único que necesitas para ser FELIZ DE VERDAD es TUMBARTE.

    Tu concepto de “fiesta en casa” ya no incluye litronas de birra y Cheetos.

    Hoy por hoy las fiestas son sinónimo de un Gran Reserva del Gourmet Experience y un buen queso.

     Tu vida ha sufrido un cambio gramatical:

    Antes: Ya nunca más [beberé / comeré / me enrollaré con tíos] así
    Ahora: Ya no recuerdo lo que es [beber / comer / enrollarme con tíos] así

    Tus conversaciones empiezan con “En mis tiempos”, “Cuando era joven” o “Te acuerdas de…?”

    Y, por supuesto, los posts nostálgicos te emocionan más que nada.
    Como este en el que recordamos lo maravillosas que eran Ella baila Sola.
    O este en el que recordamos los juguetes de la infancia.
    O este en el que casi nos da un ictus luego de ver Fuller House.

    Los protas de las series de moda tienen diez o quince años menos que tú, mientras que tus series favoritas celebran este año su 20 o 25 aniversario.

    Y las gemelas Olsen cumplieron 30 años este 2016. ¡De nada!

    Lloras un poco por dentro cuando te presentan a alguien de apariencia matusalénica y es dos años menor que tú.

    Y estás un poquirritín harta de que la gente te diga lo bien que luces… para tu edad. 

    Tienes controladísimo a qué altura tenías las tetas en cada etapa de tu vida.

    20 años: a ___cm del suelo
    30 años: a ___cm del suelo
    Actualidad: en el suelo

     Te sientes verdaderamente orgullosa de tus plantas.

    Y todas ellas ¡son legales!

    Pero, por sobre todas las cosas, te sientes verdaderamente orgullosa de tu Thermomix.

    Con un entusiasmo digno de la Teletienda.

    Al fin has reconocido que tu madre tenía razón en un montón de cosas…

    Sobre todo en lo importante que es evitar que se pierda NINGÚN TUPPER.

    Y ya habéis discutido varias veces sobre cuál es mejor: Don Limpio O Sanytol.

    Sanytol foreva.

    Las decenas de nuevas redes sociales te superan. Tu propio móvil, a veces, te supera.

    Y aún recuerdas aquellos tiempos en los que los tiempos muertos se mataban con el juego de la serpiente y # se leía “almohadilla”.

    Por otro lado, tienes compis de curro para quienes DOS, los disquetes, el fax y la conexión a internet con módem son una cosa de ciencia ficción.

    TE REPUGNAN. 

    El lado positivo: la opinión del resto te la suda soberanamente…

    Y la razón más indiscutible… llegaste hasta aquí en este post.

    Un millenial hubiera dicho NO, A MI NADIE ME LLAMA SEÑORA, cerrar ventana, a otra cosa, FIN.

    Sobre el Autor

    Imagen de perfil de Mariella Villanueva

    (Lima, 1980) Escribo porque me permite abrir una puerta o cerrarla para siempre. Escribo porque es más barato que ir al psiquiatra. Escribo porque no sé, y quiero saber. Escribo para perder los escrúpulos y gritar cosas que yo nunca gritaría. Escribo porque cuando escribo miento y cuando miento, digo la verdad. Escribo porque escribir es una forma de nostalgia. Escribo porque no sé hacer nada más.

    

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