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    Las 10 mentiras de las películas románticas

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    O sea que tú creías que sólo el porno nos arruinó el sexo, ¿no?

    PUES NO, FÍJATE.
    Hollywood y su sucia maquinaria también nos han jodido la vida. Piénsalo: nadie nos ha dicho cómo les fue a Lloyd y a Diane luego de la escena de la radio con Peter Gabriel a todo volumen. Quizá Lloyd ponía la radio así de alta siempre. Quizá se casaron sólo para divorciarse por incompatibilidad musical. No lo sabremos nunca porque nadie nos lo ha dicho. NADIE. Nos han mentido y nos hemos creído todas sus mentiras: yo la primera. Soy una víctima y no sé cómo escapar.  

    Mentira #1: Soy una princesa y necesito ser rescatada.  
    Porque empezaron a jodernos la vida con Disney, caray. Mi mamá creyó que dejarme bien enchufada al Betamax comiendo chocolate era de lo más inofensivo, así que sin asco alguno me expuso a un mundo maravilloso donde los príncipes azules existían, donde las sirenas dejaban su sirenitud (¡¡¡y se volvían humanas corrientes!!!!) para ir tras un maromo,  donde te casabas con el primero que te daba un morreo. Sin conocerte. MIENTRAS DUERMES. Porque es un aristócrata, y eso lo vale.

    Mentira #2: O es amor a primera vista o nada.
    Y fue así que decidí que yo sólo me iba a arrejuntar con THE ONE, mi alma gemela, mi media naranja y mi bombón relleno de nuez para exclamar YOU COMPLETE ME en plan Tom Cruise cuando aún no era tan imbécil. NO (y repito: NO) a salir con cualquier mindundi del Tinder que sólo me invite a cerves, ¿quedó claro?

    Mentira #3: El amor tiene que doler. Mucho.
    Claro, pues. Mi chico ideal tiene que portarse hasta el fin de los tiempos como un reverendo gilipollas porque, escuchad, en el fondo es un incomprendido sensible y huraño que sólo necesita  AMOR ♥. Y yo, clarísimo, aguantaré con estoicismo, bravura y demás virtudes que me echen mucha mierda encima porque luego de esto tendré mi final feliz, igualito que la chica de la telenovela a la que el marido le pega dos hostias y luego besa apasionadamente.

    Mentira #4: Las relaciones no requieren esfuerzo.
    Ni trabajo. Ni aprender a ceder, ni negociar, ni comprender las diferencias y aceptar los defectos. Ni diálogo alguno, porque un buen novio (el hipotético mío ) tiene una bola de cristal donde adivina mis gustos y deseos. Porque si una relación es perfecta, es perfecta ¿no? Mi alma gemela no puede roncar como un tren, oiga. 

    Mentira #5: Expectativas, expectativas, expectativas.
    Dime tú, amiga, ¿por qué me tengo que conformar yo con que mi novio me invite al cine y luego nos marquemos un McDonalds? ¿Por qué me tengo que conformar yo con que si me canta una serenata, sea necesariamente con la Tuna Universitaria? ¿EH? Perdonad, pero mientras yo estoy muy cruzadita de brazos sin mover ni el dedo meñique del pie, yo quiero que mi novio me construya una casa con sus propias manos, joder. DÓNDE. ESTÁ. MI PUTA. CASA.

    Mentira #6: El clima siempre acompaña.
    Cuando todo va bien cantan los pajaritos y cuando todo va mal llueven perros y gatos. Y hay que besarse bajo la lluvia (y si el beso incluye baile ochentero con Patrick Swayze, mejor que mejor): si luego me pillo una neumonía que me manda derechito al Ramón y Cajal pues me aguanto.

    Mentira #7: El sexo es romántico y perfecto.
    Porque sí. Basta de previos y chorradas: cuando un novio es perfecto () él sabe exactamente lo que quiero y me lo da desde la primera vez, con esa canción tan ponedora de fondo y movimientos más coordinados que el de la selección española de nado sincronizado. La luz tenue y cubrir mis pudores con las sábanas es indispensable y despertarme a la mañana siguiente maravillosa, descansada, fantástica y orgásmica, también. ¿Sexo guarro de “tócame aquí y méteme allá”? ¿Despertarme exhausta y con el maquillaje corrido en plan Joker? ¿Fricción, sudor, golpeteo del cabecero, hacer pis post orgasmo? Puagh. 

    Mentira #8: Los ligues de una noche son malos no: malísimos. 
    Porque tengo que encontrar YA a mi media naranja. Los ligues de una noche son torpes, feos, malos, cochinos, sucios, pis, caca y hay que sentirse FATAL por ellos. Total, uno sólo disfruta del sexo en relación directamente proporcional a cuánto ames a tu pareja, y eso lo sabe todo el mundo.

    Mentira #9: El consejo definitivo me lo dará un completo extraño. 
    Lo sé… LO SÉ. Para esos días de dudas, pensamientos borrosos y tristeza sobre las decisiones, sólo hace falta irme al DIA a comprar papel higiénico y friegasuelos y el cajero me dirá, “Palo que nace doblado, jamás su tronco endereza” y en esa frase encontraré todas las claves del universo.

    Mentira #10: Y fueron felices y comieron perdices.
    ¿Pelearte porque no pusiste bien el papel higiénico? ¿Pelearte porque él vio el último capítulo de Orange is the New Black… SIN TI? ¿Pelearte porque se comió tus Chocapic y te dejó sin desayuno? ¿PELEARTE? Que no hija, que uno cuando se casa es feliz por siempre jamás. Y si no, preocúpate.

    :)

    Sobre el Autor

    Imagen de perfil de Mariella Villanueva

    (Lima, 1980) Escribo porque me permite abrir una puerta o cerrarla para siempre. Escribo porque es más barato que ir al psiquiatra. Escribo porque no sé, y quiero saber. Escribo para perder los escrúpulos y gritar cosas que yo nunca gritaría. Escribo porque cuando escribo miento y cuando miento, digo la verdad. Escribo porque escribir es una forma de nostalgia. Escribo porque no sé hacer nada más.

    

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