Bullying
  • Querido diario

    Las cicatrices del bullying

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    Cuando era adolescente pasé por una etapa de bullying que marcaría para siempre mi manera de ser y relacionarme con la gente. Hoy en día, veo aquella etapa como un tránsito más, como un pequeño escalón que forma parte de la larga escalera que ha ido configurando mi manera de ser actual. Pese a que como persona adulta puedo abstraerme de los recuerdos de una forma más o menos objetiva, hay veces en los que estos regresan a mí en forma de bofetadas. Y de nuevo escucho las burlas de los demás, la gente riéndose de mí gordura o mi vello de más en la cara.

    Aquel periodo transcurrió durante mi primer año de instituto. Como toda niña que deja atrás la escuela para adentrarse en una nueva etapa educativa y personal, estaba nerviosa y expectante. Aunque al largo de mi vida ya había pasado por situaciones similares antes (nos habíamos cambiado tantas veces de ciudad que a esas alturas ya tenía que haberme convertido en toda una experta), ese cambio me asustaba. Me asustaba porque ya entonces era vergonzosa e introvertida, y porque ir al insti significaba renunciar una vez más a la zona de confort que había tejido a mi alrededor durante el último año.

    Pese a ello, empecé las clases con ganas. Me había propuesto sacar buenas notas, y lo conseguí, siendo la mejor de mi clase. También logré integrarme enseguida con un grupo de chicas, que pese a no quedar fuera de clase, conseguían que mis mañanas fueran más llevaderas.

    El bulling llegó semanas más tarde, a medida que cada persona encontraba su rol dentro del grupo que configuraba nuestra clase. Populares, pasotas, frikis, invisibles, empollones y gamberros, a mí me tocó ser el saco de boxeo de este último grupo, que sin ganas de estudiar ni atender en clase, me convirtieron en uno de sus pasatiempos favoritos.  Durante casi dos cursos tuve que aguantar agresiones verbales de todo tipo, algunos de ellos por mi gordura, otros por mi vello facial que encima al ser muy blanca, era aún más evidente, muchos otros por ser la prefe de los profes y la chica que ponían de ejemplo cuando ellos decidían boicotear alguna clase (que conste que no soy partidaria de los favoritismos y mucho menos en vox populi, ¿aún no se han dado cuenta de que generan reacciones perjudiciales para los alabados? ).

    Llevaba la situación todo lo bien que podía, pero cuando a la hora del patio alguno de esos imbéciles se me acercaba para picarme y hacerme llorar, la humillación era completa. Además, como suele pasar en esas situaciones, mis compañeras de clase y amigas, no me defendieron ni una sola vez, supongo que temerosas de convertirse ellas también en el blanco de sus burlas.

    Body Shaming

    Visto en perspectiva, reconozco que en aquella época era una niña bastante poco agraciada. Una Betty la fea en adolescente. Era gorda, vestía mal, llevaba unas gafas de pasta horteras de la muerte y no sabía cómo arreglarme. Mi madre no era un ejemplo a seguir y yo no tenía muchos modelos a mi alrededor que me ayudaran a ello. Incluso cuando conseguí ir a la esteticista para que me depilara el  bigote, ésta se negó en rotundo aludiendo que era demasiado joven. Aún le “agradezco” que alargara la tortura durante unos meses más.

    Creo que aún hoy no puedo explicar con palabras lo que sentía en aquella época. Supongo que era una mezcla de prepotencia e inmovilismo. Por un lado, quería gritar, huir, encerrarme en casa bajo la almohada para no tener que ir a clase y soportar aquella situación. Por la otra, no sabía muy bien qué hacer para revertir lo que ocurría. Acababa de entrar en la pubertad, era demasiado joven para saber qué hacer o a quién acudir.

    Por casualidad, por suerte o por divina providencia, tuvimos que marcharnos de aquella ciudad a mitades de segundo curso. Mi padre encontró un trabajo mejor lejos de allí, y nos mudamos de nuevo. Creo que nunca me había tomado tan bien una mudanza como me tomé aquella. Tenía tantas ganas de marcharme y empezar de nuevo.

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    Recuerdo que durante la última semana nos hicieron escribir una redacción libre, y yo, ni corta ni perezosa, escribí una carta a mis compañeros explicando todo lo que me habían hecho sentir. Era mi venganza personal, mi bofetada a la cara. Y funcionó. Cuando leí aquél relato en alto, todos callaron. Ni una burla. Ni una interrupción. Solo silencio. Al acabar, durante unos segundos la clase se quedó muda, incluso el profesor se quedó sin saber que decir. Había desnudado mi alma, pero me daba igual, sabía que me iría y que no los volvería a ver, ¿qué podía perder? Poco a poco, empezaron a aplaudirme, y al acabar la clase, incluso algunos se acercaron a felicitarme.  Aquellos últimos días, nadie volvió a meterse conmigo, aún no sé si por lastima, compasión o vergüenza. Sinceramente: me da igual.

    El tiempo pasa y las heridas se curan, pero siempre quedan cicatrices. Aquella época fue una putada enorme, colosal, y aunque no piense en ello, sé que esa vivencia forma parte de mi yo de hoy. Después de aquello, vinieron épocas mejores, con algunos altibajos. Porque hay algo que nos pasa a las chicas que, como yo, hemos sufrido bullying por nuestro aspecto, y es que, por mucho que cambiemos y nos esforcemos por estar guapas, nunca lo conseguimos. Porque la sombra del pasado sobrevuela nuestro reflejo en el espejo cuando nos miramos, porque los insultos e improperios se quedan clavados en nuestro subconsciente como si alguien hubiera decidido anclarlos allí con superglú.

    Autora: Gemma Pla

    Sobre el Autor

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    Este post está escrito por un colaborador puntual de WeLoversize. Si tienes algo interesante que contarle al mundo, puedes enviarnos tu textos y propuestas a [email protected]

    • azira1984

      En Todo por lo que se pasa en la vida es para lo que llegas a ser hoy, dime, ¿eres hoy como quieres ser? Si es así todo el camino a valido la pena.Estoy segura de que si. Bravo por ti

    • Pochi Díaz

      Aquí otra más que pasó por aquello, y como siempre sola, sin contarle nada a nadie… Yo hasta pensaba que era normal y culpa mía que se metiesen conmigo por estar gorda, visto ahora es realmente horrible pasar por todo aquello cuando ni siquiera te ha dado tiempo a madurar para saber en realidad por qué razón se meten contigo.
      Pero por suerte conseguí salir de todo aquello y ser feliz, porque sí se puede, se puede ser feliz estando gorda (me rio yo de los que piensan que no), te puedes enamorar, y que se enamoren de ti, y tener gente en la que confiar, y se puede hacer de TODO. Agradecería mucho que alguien me hubiese dicho esto por aquella época. Y también se puede estar guapa y verte preciosa!! porque todas lo somos, nadie es quien para juzgar eso.
      Llevo mucho tiempo pensando en escribir un post para enviároslo y compartir mi historia, porque ha sido duro pero lo superé, y después de leer este post me apetece más, igual me animo algún día :)

    • Sai

      Como la mayoría que han comentado, yo también tuve una infancia/adolescencia dura, y eso a conllevado que incluso hoy en día (con mis 24 años) no tenga muy clara cosas sobre mi misma y mi identidad.

      En el colegio se reían de mi por ser medio pakistaní, o por ser fea, me tiraban arena, se reían de mi, pero sin insultarme demasiado… hasta que a los 11 años me salieron las tetas y me bajó la regla, entonces ya fue el despiporre. Recuerdo que me daba miedo la gente, siempre he sido tímida y no sé si viene de entonces o nací así. Tenía tanto miedo que si me decían que leyese en voz alta o que contestase una pregunta, lloraba. Recuerdo que una vez cogí piojos y mi madre me rapó el pelo… Ya os podéis imaginar…

      Aunque en el instituto fue peor. Por problemas económicos, no teníamos agua en casa, así que siempre iba sucia y olía mal. Ojo, yo lo sabía, no hacía falta que ellos me insultaran, ni me criticasen, yo no podía hacer nada, era una niña de 15 años ¿qué podía hacer? ¿Me iban a ofrecer su casa para que me duchase?

      Hoy puedo decir que he superado el sentirme mal con la gente, tengo amigos con los que me siento cómoda, pareja, he dejado atrás la situación de pobreza, puedo mantener conversaciones con desconocidos xD Pero siempre tendré un miedo dentro, que aflorará cuando, paseando por la calle, escuche las risas de unos adolescentes… ¿Se estarán riendo de mí?

    • Di

      Definitivamente, me parece un post bestial.
      Yo sufrí bullying en mi etapa de secundaria durante años, lo cual me llevó a tener un trastorno alimenticio. Sufrí anorexia, y por ello el último año casi no podía ir al colegio por las multiples enfermedades que me acarreaba el no comer. Adelgacé, ya no era la gorda de la clase, pero cariños, no sirvió para nada, y claramente me lo dijeron “Para mí siempre serás la gorda”. Y sino vendría cualquier otro defecto.
      Entonces me di cuenta, nunca estarían agusto. Cambié de instituto para continuar con mis estudios superiores, y mi vida cambió conmigo. Decidí que el cambio que quería en mi vida no era físico, era interior, quería ser feliz. Y ESO HICE.
      Ya no lo recuerdo, ya no tengo marca ninguna de mi paso por el bullying, ni por mi anorexia con apenas 14 años. Ya no queda nada de eso, porque ya ni recuerdo cuando fui infeliz por última vez.
      Ahora vuelvo a tener mis lorzas queridas, y soy la más extrovertida de todos mis amigos. Río, canto, bailo, sonrio y me meto en las conversaciones ajenas para hacer reír. No siento vergüenza, porque soy así. Me rio de mí constantemente, y me pongo mis leggins super apretados del Decatlon cuando me toca hacer gimnasia en mi carrera. Y LOS LUZCO CON DIGNIDAD. Y corro igual que todos los demás, y me quejo de que mi profesora va a matar a esta gorda que veis aquí algún día por hacerme saltar al potro con este culo gordo que Dios me ha dado y yo he mantenido a base de felicidad. Y ME RIO.
      Porque amigas, SOY FELIZ.
      Salid de una vez a la calle y sentiros preciosas, joder. Reir alto, cantar, saltar y bailar, como hago yo cada día en la facultad sin importarme quién me está viendo.
      Os aseguro que a la gente ya no le importa una mierda si teneis kilos de más, si les alegrais los días. Porque chicas, chicos, recordar que siempre aceptamos lo que creemos que nos merecemos. Y NOS MERECEMOS LO MEJOR, NADA MENOS QUE ESO. Poneros en pie y salid a ser felices. QUE SE PUEDE.
      Pd: Desde aquí os saluda una próximamente graduada y futura doctoranda, feliz como una perdiz a todas horas, que con lo negro de su pasado se hizo unos tacones para pisar fuerte.

    • Virginia

      Tengo 24 años y lo he sufrido desde que tengo uso de razón. Mi primer recuerdo de preescolar es llorar porque me llenan de arena los ojos o me tiran al suelo y acabo con heridas en las rodillas (todos los días igual), siguieron los insultos y empujones durante toda la adolescencia y siguen todavía hoy cuando salgp a la calle. Todos los días iba a clase con miedo de quien me pegaria hoy en el bus, en los pasillos, que insultos me dirían… Incluso con 10años llegaron a lanzarme una piedra bastante grande a la cabeza y por 2mm sigo viva (palabras del médico). Se han metido incluso con mi familia y han intentado rayar los coches. Y todo porque siempre era la típica niña que se portaba bien, muy tímida y estudiosa. Luego ya han seguido por la costumbre, supongo. Pero bueno, con los años te haces fuerte y logras salir sola a la calle sin miedo y pasar a su lado sin bajar la cabeza. Aunque siempre llega un momento en el que te da un bajón. Mucho ánimo a todas las personas que hayan pasado y pasen por ello. Mucha fuerza.

    • Fran

      Te comprendo muy bien, durante 3 años (repetí 6º de E.G.B.), sufrí un maltrato psicológico bestial por parte de mis “compañeros” a los que nunca odiaré lo suficiente (Y desde aquí, deseo que si tienen hijos, ojalá pasen por la misma situación e infierno que ellos me hicieron pasar a mí). Como digo repetí 6º, y decidieron que algunos de mis compañeros repetidores irían a otra clase… Me tocó la china y nada más entrar por la puerta, tuve que escuchar los abucheos de unas “personas” (chacales, fieras… Les pega más) que no me conocían y que decidieron en un segundo que tenían que hacerme la vida imposible… Para qué voy a contar todo… Os lo resumiré en que tuve que estar (junto a otros 3 compañeros) en una esquina de clase, los trabajos los hacíamos solos, no podíamos ponernos con el resto (Porque querían trabajar con nosotros), los insultos, las burlas e incluso las palizas (Me sujetaban entre varios mientras algunos de ellos me pegaban) estaban a la orden del día… Un día me harté y los fui persiguiendo uno a uno… Esos cobardes, cuando estaban solos delante de mí, sudaban tinta… Aún recuerdo lo que le dije al primero de ellos:”Si vuelves a ponerme las manos encima, te mato y no es una forma de hablar, voy a la cárcel, pero como hay Dios que te mato”. Se quedó blanco… No tuvo valor a volverme a pegar… Mis recreos eran iguales siempre… Yo, en una esquina del patio, solo, sin poder hablar con nadie…
      No os cuento las veces que llegué a casa con el pecho amoratado por los golpes, no voy a contar como por las noches de puro terror me hacía pis en la cama y me despertaba empapado en sudor y llorando.
      Así, tres años… Teniendo que aguantar que nuestros profesores pensasen (encima) que “no nos queríamos integrar”… Pues mire, tiene razón, NO QUIERO INTEGRARME EN UNA CLASE DE CHACALES, DE MATONES… Pero no es ese el problema, el problema es que sencillamente decidieron que seríamos el blanco de sus frustraciones, de sus vidas miserables… Tres años, hasta que por fin nuestra tutora lo vio… Lo comprendió y se acercó a decirnos que:”Teníamos razón, que eran los otros quienes no querían que estuviéramos con ellos”… Tarde, el daño ya estaba hecho.
      A ella me la encontré después en el instituto, una vez, quiso hablar conmigo y sencillamente seguí caminando, ni siquiera me volví, no quise (Ni quiero) saber qué fue de ella o de mis “compañeros”, nunca fui a las reuniones de alumnos que hicieron después. No tengo nada en común con esos salvajes, no me importa qué ha sido de sus vidas, francamente, que vivan o estén muertos, me importa un bledo, no movería un dedo por ellos.

    • Natalia

      Nadie que no haya sufrido bullyng puede hacerse una idea de lo que es, y por eso resulta tan difícil comprender las cicatrices que deja en la edad adulta. Yo tengo 32 años y no lo he superado. En mi caso fue que no les gustaba mi cara. Ese simple hecho les hizo creer que tenían el derecho a insultarme en el instituto e incluso por la calle, para humillarme aún más, porque si te chillan “fea” por la calle se entera más gente y hace más gracia. Ahora no soy capaz de estar cómoda en una reunión con gente que no conozco, porque creo que lo que piensan de mí es que soy fea. Cada vez salgo menos de noche porque me siento horrorosa al lado de mis amigas y porque el hecho de que los tíos se acerquen a ellas y no a mí me destruye aún más. Mi carácter y personalidad me los he construido en base a todos esos insultos que durante años sufrí. Y no soy capaz de verme de otra manera, lo que me hace tener un comportamiento social complicado y extraño, que mis allegados no terminan de entender.
      Desde luego, se me pone la piel de gallina al ver la cantidad de gente que ha sufrido y sufre la misma (o parecida) situación que yo. A [email protected], ánimo.
      Gracias a Weloversize y a sus [email protected] por haberme hecho sentir comprendida y arropada aunque sea un rato.

      • Fran

        Hola Natalia, no tienes que sentirte “fea”, que no les gustases a cuatro imbéciles, no significa que seas fea, puede que bajo su punto de vista lo seas, pero el punto de vista de cuatro imbéciles NO debe hacerte sentir mal. La belleza está en quien mira, lo que a unos les parece hermoso, a otros no, por lo tanto no puedes decir que no eres bella, tan solo porque no hayas encontrado a alguien que te haya dicho lo hermosa que eres.
        Y no lo dudes, tú, ERES HERMOSA.

    • Raquel

      Hay una película de esas bobaliconas y pastelosas que suelen gustarme que se llama “Nunca me han besado”. La película trata sobre una periodista que vivió bullying en su paso por el instituto y tiene que regresar a éste para descubrir como son los jóvenes de “hoy en día” ( en realidad de finales de los 90). Solamente quiero quedarme con una frase que dice la protagonista (Drew Barrymore) al final de la película. “Os pasareis la vida buscando el modo de desprestigiar a otros porque eso os hace sentir importantes”
      Yo no he vivido historias tan salvajes como las que he leído. Solo desde el colegio, desde mi más tierna infancia, yo era la rarita de la clase. La gordita, la de gafas, la que era un pato en gimnasia, la empollona de la clase y más tarde la friki. En mi primer año del instituto decidí que si siendo como yo era no podía encajar, sería como los demás. Pero ser como los demás tampoco me trajo la felicidad. Así que en algún momento de lucidez, decidí que ser uno mismo es la mejor receta. No para caer bien sino para sentirte mejor contigo mismo. Pero lo cierto es que nunca tuve amigas en las que pudiera confiar. Solían arrimarse a mi el tipo de gente que te clava el puñal por la espalda en cuanto te das la vuelta. Y ellas son las que de verdad me hicieron daño. Ellas y una persona que llegó a mi vida cuando tenía veinte años. Durante algún tiempo pensé que él era mi milagro. Me vi envuelta al final en una relación de ocho años que me destruía por dentro. Que aniquilaba todo lo que había bueno y auténtico en mi. Una relación que aniquiló la escasa autoestima que la vida hasta entonces me había dejado intacta.
      Ahora, cinco años después, creo que por primera vez en mi vida estoy encontrando el camino hacia la Raquel de verdad. La que era cuando nadie me miraba. Es cierta esa frase de “Por mucho que nos esforcemos por estar guapas, nunca lo conseguimos”. Pero quiero creer que a pesar de que las sombras siempre estén ahí al final es una elección de cada mujer. Una mujer puede elegir ser sombra y pensar que no vale para nada. O elegir ser luz y ser quien quiera, cuando quiera y con quien quiera. Yo he elegido ser luz. Y gracias Weloversize por ayudarnos tan bien en el camino para serlo.
      Para terminar quiero destacar otra frase de la misma película, dirigida a todas nuestras sombras “Descubrid quienes sois y tratad de no asustaros al verlo”

    • RAQUEL

      Totalmente identificada,toda mi vida escolar e sufrido bulling,de pequeña iba a un cole donde se metian conmigo por ser la gorda de la clase y tenia muy pocas amigas,en el insti ya fue peor,me insultaban,me ignoraban y hasta “mis amigas” pasaban de mi,asi que lo pase muy mal,no queria ir y termine por dejarlo despues de la ESO. Todo eso me ha hecho insegura y aun ahora me cuesta integrarme,me apunte a un curso de FP y por causas ajenas repetí uno de los cursos y lo deje por que no habia manera de integrarme en un grupo ya hecho y dices que a una mujer hecha y derecha de 28 le cueste integrarse..pues si,esas son mis cicatrices del bullyng,inseguridad y el creer que todo el mundo me mira mal,ahora gracias al apoyo de mi marido estoy yendo a una psicologa para intentar poco a poco superar mis miedos.

      • azira1984

        Uff, pues,a mi también me crearon inseguridad los insultos de una idiota del instituto tengo 31 y soy super-introvertida, me da miedo conocer gente nueva es un asco todo

    • Pili

      El pasado, pasado está, y lo que no nos ha matado, nos ha hecho más fuertes. XOXO

      Yo no sufrí bullying como tal, pero tuve que sufrir que un par de mis amigas de la infancia me dejaran la autoestima bajo cero. Cuando durante un montón de años escuchas (desde P3) que eres fea, que nadie se fija en ti, que eres como un chico para la población masculina, etc., acabas asumiendo el discurso como realidad. Incluso cuando me entraban chicos de buen ver los rehuía porqué creía que se cachondeaban de mí. Tenía un montón de amigos chicos que siempre me venían a hablar, me invitaban a todo, etc., pero creía que era porqué era la amiga simpática y regordeta de todos…

      Soporté que me hicieran jugarretas “porqué me tenía que llevar bien con ellas” según mi madre, como me tiraran a la piscina, se fueran corriendo y me dejaran sola con 6 años, o que misteriosamente se descuidaran de mí cuando quedaban.

      Mi novio me estuvo 7 años detrás y yo no pillaba o no me creía las indirectas. Las simpáticas de mis amigas me decían que si con lo juntos que íbamos, que a mí se me notaba a leguas, y que no tuviéramos nada, que nunca pasaría nada, y que porqué él se tenía que CONFORMAR conmigo pudiendo tener a alguien mejor (como alguna de ellas)… Él tenía pánico a que le dijera que no y le costó lanzarse mucho.

      A mitad de la universidad, me alejé de ellas y conocí gente nueva que me abrieron los ojos. Incluso empecé a ser coqueta y a arreglarme más. A los 28 volví al pueblo y me intentaron hacer lo mismo. Entonces no me corté un pelo y si se metían conmigo, yo me metía con ellas y les decía cada uno de los defectos físicos que tenían, que eran más numerosos y peores que los míos.

      Por una puñalada demasiado grande que me hicieron no me hablo con ellas y es de las mejores decisiones que he tomado en mi vida. Me costó mucho tomar la decisión porqué creía que las otras me darían la espalda. Y al final me han hecho más lado a mí que a ellas…

      Al final o te pones las pilas y sacas mucho carácter o la gente tóxica te supera.

    • Inmaculada Rodríguez Romero

      Ya el articulo en si es escalofriante, pero leer los comentarios, increíble que haya tanto desgraciao suelto con ganas de hacerle la vida imposible a los demás, afortunadamente no sufrí bullying recuerdo que de chiquita empezaron a meterse conmigo por empollona, gafotas, curiosamente no por gorda, aunque según mi madre siempre fui un tonel, se lo conté a mi padre y el que era un crak y un señor muy llanote me dijo “Mira la primera vez que se metan contigo te pilla desprevenia, pero a la segunda que se acerque a ti la niñata o el niñato turno le metes una guanta en la cara con la mano abierta y luego si eso le preguntas lo que quiere” lo cierto es que fue un sabio consejo que lleve a cabo en toda mi etapa estudiantil y que me fue muy útil especialmente en el instituto en donde por ser lesbiana intentaron acosarme pero les duro poco supongo que siempre tuve tanta rabia contenida y tanta ira que no me costaba reaccionar sin importar las consecuencias o el que dirán, de echo hoy cambie las ostias por el sarcasmo y la mala leche con todo aquel que me saca de mis casillas y si al día siguiente me dejan de hablar perfecto que a estas alturas de mi vida no tengo los oidos para escuchar gilipolleces, en este caso va por el “te lo digo por salud” “como te engordaste” y demas variantes.

    • https://anonimabecquer.wordpress.com/ AnonimaBécquer

      Yo convivo con ello a diario, aun después de que hayan pasado casi 4 años, desde que salí de aquel infierno.
      En mi caso, el acoso, no se limitaba a lo verbal, las agresiones físicas también parte de mi tortura.
      Todo empezó a mis 7 años, me crié en un pueblo y todos nos llevábamos bien, hasta que mis padres se divorciaron y me convertí en la niña gorda, rara y con padres divorciados.
      Me insultaron, me pegaron, cuando algún profesor lo veía, no decía nada y cuando alguien de mi familia preguntaba por mis moratones, decían que me los habría hecho jugando.
      Repetí sexto de primaria, por que al colegio al instituto que me tocaba ir, irían todos mis acosadores, así que me negué a hacer nada, tratando de evitar lo inevitable.
      Tenia 10 años y solo quería dormirme una noche y no volverme a despertar jamas, no quería vivir.
      Cuando fui al instituto, todo se multiplico por 100, en el pueblo eramos unos pocos, pero en el instituto, eran cientos.
      Recuerdo que en una ocasión a una de las chicas que más se esforzaban por amargarme la existencia a diario, otro de mis acosadores le pregunto que por que yo le caía tan mal, para ser tan cruel.
      Dijo “la vi el primer día en el autobús y ya me callo mal”.
      Solo con haberme visto, me odiaba.
      Y mis días eran iguales, me levantaba, me vestía, cogía el bus y entraba en clase. Insultos, humillaciones, etc…
      Las 4 amigas que tenia no abrían la boca y cuando más las necesitaba, me dejaron sola.
      Un día en clase superaron todos sus méritos anteriores, el profesor no decía nada ni haría nada así que me levante y salí camino hacia el despacho del director, hasta que no cerré la puerta del aula no me permití llorar ni una sola lagrima.
      Cuando llegue a dirección tenia un ataque de ansiedad y no podía dejar de llorar, ese día no lo olvidare NUNCA. Los jefes de estudios me hicieron calmarme.
      Cuando estuve más tranquila, les conté todo, lo único que les importo, fue que había salido de clase, sin consentimiento del profesor. Me riñeron y me dijeron que la culpa de todo era mía, que yo era diferente, que debía ser como los demás. Me castigaron, esa semana me pase los recreos copiando el reglamento del instituto.
      Después de salir de dirección tocaba gimnasia, y me encerré en uno de los apartados de los vestuarios. Me negué a salir, por que no me podía creer que los profesores le dieran la razón a mis verdugos.
      El profesor de gimnasia hizo salir a todo el mundo del vestuario y cerro la puerta, salí, le conté todo y me permití derrumbarme y llorar.
      Solo diré que a ese profesor lo echaron del centro, semanas más tarde del incidente.
      Y yo, me resigne a tener que aguantar todo sin quejarme, con la presión de que los profesores les dieran la razón.
      Solo reviví cuando llegaron estudiantes de intercambio y yo era como ellos, nos gustaban las mismas cosas, manga, libros, cine… sobretodo una estudiante que se convirtió casi en mi hermana.
      Pero no mejoro nada, todo seguía igual, el acoso las agresiones, solo que ella me defendía ella me apoyaba, a raíz de que era mi amiga en la casa donde estaba de intercambio, que coincidió que era la casa de uno de mis verdugos, empezaron a tratarla mal, incluso la madre.
      Se fue antes de tiempo por que la agencia vio que la situación era insostenible debido al acoso que sufría ella en esa casa y yo me sentí morir cuando se fue.
      Pase el resto del curso en la biblioteca, encerrada dibujando, ya que sin ella el acoso y las agresiones habían ido a peor. Ese año cumplía 16 y me fui del instituto.
      Me saque la E.S.O por mi cuenta en un examen libre y ahora vivo mi vida, pero reconozco que no soy capaz de olvidar nada de aquello, tengo un miedo terrible al acoso, me cuesta relacionarme en muchas situaciones y soy muy introvertida aveces.
      No es la historia completa, pero es la primera vez que me veo impulsada a compartir mi experiencia, aunque solo sea un fragmento.
      Gracias.

    • zorenne

      Lo que no entiendo es por que tenemos que vernos guapas con 12 años en primero de la eso. éramos niñas! por que se meten con nuestras gafas? con nuestro peso? con nuestro chandal?
      a mi me encantaba estudiar y me encanta, pero eso no era buena combinación en la secundaria si además era retraída y “rarita” como me decían. equivalente a 5 años de bulling infernal (segundo de bachillerato, bendito cielo).
      entrar a la universidad fue como la cura, en mi caso. centro nuevo vida nueva.

      ¿qué aprendí? a odiar y a tener rencor. actualmente todavía odio a gente, lo peor es que mi mente ha bloqueado los recuerdos y no recuerdo el motivo del odio, es muy desesperante.

      ojalá que los niños no tuvieran que pasar por eso nunca :(

    • DIANA CAZADORA

      Me he sentido tremendamente identificada tanto con el post, como con todos vuestros comentarios. En mi caso el bullying como tal lo sufrí en la ESO hasta llegar al punto de tener que cambiarme de instituto. Por supuesto mis padres jamás supieron nada. En el colegio simplemente no tenía amigas, si me insultaban un poco era por ser tímida, sosa y sacar buenas notas. Con todo. recuerdo un cumpleaños en el que un par de chicos se sentaron a mi lado y estuvieron durante toda la comida mirándome y riéndose. Esa noche me la pasé llorando. La verdad es que recuerdo mi infancia como algo dramático y horrible, tanto por la espantosa actitud de mis padres (mi familia siempre fue penosa en muchos aspectos) como por mi situación y actitud en el colegio (quería rebelarme contra todos, pero era incapaz). Cuando entré en el instituto decidí cambiar: quería ser sociable y tener un grupo de amigas. Mi autoestima creció, me sentía simpática, inteligente y tenía mucho que aportar. Pese a que durante los tres primeros años la cosa no fue tan mal ( aunque siempre había alguno que me insultaba, me llamaba fea, pringada o cualquier otra tontería) al llegar al último curso viví una experiencia espantosa con una persona y su grupito de amigos sin personalidad. A esta persona, a día de hoy, la considero un psicópata, realmente era odiado (y temido) por bastante gente, un ser cruel y sin escrúpulos que me hacía la vida imposible, con insultos espantosos, risas, escritos, etc desde que entraba por la puerta hasta que salía. Todos los días, sin parar y siempre por mi físico, claro. Sus amigos (con algunos de los cuales me llevaba bien) también decidieron empezar a meterse con mi aspecto. Mi maravillosa idea consistió en hacerme la enferma para no ir a clase. Mis padres no sospechaban nada. Creo que durante ese curso estuve enferma durante meses enteros. Podía pasar dos semanas sin ir a clase, aparecer un día y tener que estar en el baño para no escuchar los insultos. Decidí cambiar de instituto y las cosas mejoraron, sí, pero las secuelas siguen ahí y este tipo de problemas me pasaron factura. ¿Qué saco en claro de todo esto? Que ha sido una putada muy grande. Mi expediente en el colegio y en los primeros años de instituto era impecable, me gustaba estudiar, leer, aprender, era curiosa, tenía ganas de conocer gente, aficiones relacionadas con el arte y sobretodo interés sexual. Después de eso, empecé con un chico con el cual sigo. Me duele admitirlo pero es una relación traumática por varias cosas que no vienen al caso. Sufrí trastornos de alimentación, dejé la universidad, mi libido desapareció, me quedé sin amigas, la relación con mis padres es de sumisión total, mis intentos de trabajo fracasaron, etc. Ahora intento llevar una vida equilibrada (retomé mis estudios, hago ejercicio…) pero sigo sin querer tener contacto social, sigo con dietas y atracones constantes, etc. No me van las cosas bien puesto que no soy feliz ni tengo interés en nada, la verdad…pero sinceramente, también saco cosas buenas de todo esto. Las que lo sufrimos somos más empáticas, más sensibles, tenemos una mejor psicología para captar a la gente dañina y, sobretodo, creo que somos más fuertes de lo que pensamos.

    • Dante

      Al igual que la autora del post y muchas chicas que han comentado, yo también sufrí mucho en mi época de estudiante, solo que recuerdo que fue gran parte de ella (sin importar en qué escuela estuviera) y los comentarios más frecuentes siempre fueron por mi peso (una maestra riéndose de mis rollitos cuando tenía 8 años, por ejemplo, ahí caí en cuenta lo que era “ser “gorda”; recuerdo también que a los 13, las que se decían mis amigas, me llamaban “bola de grasa”)… pero la peor parte fue cuando entré a la preparatoria mixta y creí que encajaba bien, hasta que un día en clase una compañera dijo que no le parecía que la gente dijera a mis espaldas “pobre chica horrible”, solo porque estuviera GORDA. Creo que si tenía aunque fuese una poca de autoestima, ese día se hizo añicos. La universidad no fue muy distinta, y así fue como terminé en el mundo de la anorexia y la bulimia. Hoy en día soy muy insegura, prefiero pasar desapercibida y siento que soy poca cosa ante los ojos de los demás, nunca destacaré en nada y estaré sola, porque los chicos siempre se interesan en mis amigas y nunca me miran… en fin, empiezo a aprender a vivir con esto, ya sin importar cuán doloroso ha sido el camino.

    • http://weloversize Helales

      Lo que mas me ha entristecido y acojonado del post y los comentarios, es que lo habéis vivido SOLAS.
      Y para una niña o adolescente, esto es una carga espantosa.
      Como hermano, primo, amigo, tío y padre que soy, se que si algún herman@, prim@, amig@, sobrin@ o hija (solo tengo hijas) me cuenta esta situación, yo hago todo lo posible por solucionarla, de forma diplomática o a ho***as ( si… soy de barrio….¿y mi mujer?…..ni os cuento).
      Creo que no hace falta mucha comprensión lectora, para saber lo que os estoy diciendo.
      Gracias Weloversize, por uniros y así ser mas grandes.

    • Marta

      Después de muchos años, cuando por fin pude volverme a mirar la situación desde la distancia, a analizarla con algo de imparcialidad (a pesar de las cicatrices, invisibles e imborrables), comprendí que la experiencia me había enseñado algunas cosas muy importantes, como empatía, caridad, respeto hacia los demás y, sobre todo, humildad.

    • Maria Cassiopeia

      Aquí otra ex-víctima del bullying :(
      En mi caso empezó siendo muy pequeña, ya en la guardería y en el parvulario habia niñas que no querían jugar conmigo porque era muy alta y muy morena, con pelo rizado… se burlaban mucho de mi apariencia, y me llamaban fea. Recuerdo que en el parvulario habia una niña negra en clase, y con ella también se metian mucho. Me entristece mucho el poso racista de todo esto.
      Despues la cosa empeoró porque me pusieron gafas, y me insultaban tanto que estuve muy acomplejada y no me las quería poner, lo que hizo que mi vista empeorara paulatinamente y aun hoy sigo teniendo muchas dioptrias (se supone que si te ponen gafas a los 5 años, se corrigen, ¿no?).
      Y con la pubertad llegó la peor parte, por culpa del vello corporal y facial, pues tenia más de lo “normal” y me machacaron con eso.
      Luego, lo típico, esas cosas mejoran y algunos chicos se interesan por tí, pero tú los ves como unos monstruos hipócritas. Y es cierto que tanto trauma hace que nunca te veas bien por mucho que te esfuercen. Yo todavia, cada vez que alguien me dice que soy muy guapa, me pregunto si lo dice por quedar bien o si realmente lo que dice es lo que piensa…. si voy por la calle me comparo con casi todas las chicas, todas me parecen más guapas, con mejor pelo, la ropa les queda mejor…. da igual que tengan varias tallas más que yo, o sean más bajas o más altas, con el pelo más largo o menos largo, todas me parecen mejores que yo y llega un momento en el que no tienes ganas ni de salir para no volver deprimida a casa :(

      • Dante

        Yo tm me comparo con todas las chicas en la calle, pero lo que de veras me destruye es cuando salgo con alguna amiga… no sé si tiendo a juntarme con chicas guapas o qué pero siempre que salgo con alguna, es ella quien acapara miradas, son ellas a quienes los chicos se esmeran en tratarlas o hacerles plática… y cuando me ven, puedo notar como sus sonrisas se apagan o simplemente ni caso me hacen. Eso me hace cancelar salidas muchas veces, odio ser el cero a la izquierda o la amiga buena onda, cansa y deprime.

        • Maria Cassiopeia

          Si, eso que dices me suena mucho, que estes en un grupo con gente y a ti ni te miren, o que si te saludan lo hacen de forma muy desabrida, casi sin mirarte, y con la sonrisa apagándose…. no siempre me pasa, claro, pero si que me ha pasado muchas veces.
          La cosa es que soy tan desconfiada y tengo tan poca confianza en mi misma, que he “estropeado” relaciones que tuve o que pudieron haber sido, con chicos por culpa de mis complejos. Porque siempre pensaba que cuando descubrieran como era sin depilar, o sin arreglarme, les daría asco y me ignorarían, y claro, al final se olían algo raro y se apartaban de mi, o incluso muchas veces no querer quedar con un chico por mucho que me insistiera, sabiendo que probablemente pasaría “algo” y me daba pánico que yo no le gustara, asi que preferia dejarlo estar :(
          Menos mal que el que es actualmente mi pareja me ha ayudado mucho a superar esto, aun me queda mucho camino, pero la verdad es que poco a poco, gracias a su paciencia, estoy empezando a valorarme un poco más.

    • Marina

      Estremecida me he quedado. Pensaba que era la única a la que le pasaba, que más de diez años después de esa situación, con amigos, pareja y una vida estupenda, me sigan resonando aquellos momentos en la cabeza. Ahora intento verme maravillosa todos los días, pero sé que la mayoría de complejos que tengo me vienen de entonces. Y lo peor es que he llegado a cruzarme con alguna de aquellas personas por la calle y que me saluden con una sonrisa! probablemente ellas no recuerden nada. Gracias chicas :’)

    • nerea

      Me siento muy identificada.Desde el primer día de colegio sufrí bullying. Me mudé de la ciudad a mi pueblo con 4años y comencé allí el colegio.Todos se conocían ya.Yo solo había tratado con mis primos y yo era mucho más inocente porque estos niños nuevos tenían mucha malicia.Durante años fui la marginada,me insultaban,ponían motes,me empujaban, rompían y robaban mis cosas y me pegaban a la salida.Yo era muy delgada y morena de piel y sacaba buenas notas.Me decían que era fea,que vestía mal,flaca,y que tenía bigote.En el instituto no fue mejor,mis excompañeros de colegio les dejaron claro a los demás desde el primer día que yo era una pringada.Ahí fue peor,insultos,amenazas,motes,insultos en la pizarra,en plena clase,me rompían los libros,me empujaban en los pasillos,incluso una vez cinco chicas de mi clase me intentaron pegar a la salida.Mis notas decayeron estrepitosamente,llamaron a mis padres,un horror.Al pasar al bachillerato empecé a salir,conocí gente nueva,empecé a arreglarme y me dí cuenta que la gente que no me conocía del instituto le parecía muy guapa y con un cuerpo bonito,no me decían que era bajita,delgada o tenía mucho pecho o era muy morena de piel.Al llegar a la universidad hice muchas amistades,salía mucho y era considerada de las más guapas de la facultad,siempre me pareció raro porque aún hoy día tengo mis inseguridades.Para mí forma parte de mi pasado y hoy día cuando veo a la gente que me lo hizo pasar mal no les guardo rencor,me dan pena,tenían que meterse conmigo para hacerse valer.Muchas de las chicas aún me ven como entonces y se sorprenden por cómo me ve otra gente que opina que soy guapa,agradable o inteligente.Los chicos muchos de ellos después se interesaron por mí,pero a mí no me interesaron lo más mínimo.Si no me valoraron cuando me veían como un patito feo a mí no me interesaron como personas.Los granos se fueron,el bigote,los dientes separados se juntaron,pase de las gafas a las lentillas,estar delgada o morena o ser bajita no es tan malo y tener pecho menos.Eso me valió para quererme más,por dentro y por fuera.Y para valorar la gente no sólo por su apariencia.

    • Sonia Muñoz

      Conmigo también se metian en el colegio, gorda ,con gafas y entre cejo, pero para nada estoy de acuerdo con la frase” por mucho que cambiemos y nos esforcemos por estar guapas, nunca lo conseguimos”.
      Cada una de nosotros podemos ser como queramos, solo hace falta tener claro quién somos.
      Por mucho que alguién se esfuerce en resaltar una cualidad ,ya sea negatativa o no, de nosotros, eso no nos convierte en esa esa única cosa, no debemos condicionarnos nosotros mismo, porque si no es como si les dieramos la razón.

    • Loreto

      Me ha encantado este post porque me he sentido identificada. Yo sufrí bullying desde los 12 hasta los 18, que fue cuando terminé bachiller y me fui a la universidad. Lo mío fue (creo porque nunca lo he entendido) porque era nueva, venía de Bilbao (que eso en algunos lugares no hace mucha gracia), y dibujaba y leía por mi propia voluntad (era una rata de biblioteca, la verdad). También tenía frente, gafas, era bajita y con unos kilos de más. Además, había crecido con mi hermano y sus amigos y se me había pegado eso de “ser sincera” de esa forma que los chicos saben, así que tampoco gustaba, porque al parecer a las chicas de 12 años no les gusta escuchar que te gusta más hablar del señor de los anillos que de la depilación que se va a hacer la otra (algo que supieron dar la vuelta y hacer que les había insultado, demostrándome lo enrevesadas que pueden ser). Y además era una friki.

      La verdad es que a veces cierro los ojos y a mi cabeza vienen todas las cosas que me dijeron e hicieron, y me siento muy pequeñita. Pero creo que poco a poco lo estoy superando, coon esfuerzo y sin rendirme. Ahora me miro al espejo y me digo que tampoco estoy tan mal a pesar de mis kilos de más, y me importa bastante poco lo que piense la gente de mí. Tengo mis cicatrices, mis complejos, mis pequeños traumas y aún sigo sin poder hablar con una persona sin esperar que me humille en algún momento ni coger el teléfono cuando me llama un desconocido, pero sé que eso desaparecerá en algún momento. Yo no escribí una carta, yo escribí un libro sobre el bullying porque necesitaba dar a conocer la situación de algunas personas, y me lo publicaron. Y la verdad, que bien sentó eso.

      Muchas gracias por hablar de esto, porque seguramente te habrá costado (siempre cuesta hablar de esto), y mil gracias a We lover size porque sin vosotras aún odiaría mirarme al espejo.

    • Renée Vitamínica

      Ay el bullying yo la verdad que no considero que me hicieran bullying porque tampoco era tan súmamente bestia. Curiosamente en mi instituto no eran precisamente los “gamberros” de la clase los que hacían bullying sino generalmente los que sacaban buenas notas. Yo el episodio más bestial de bullying que viví en mi vida fue en un campamento de verano y me trajo muchos problemas. Imaginaos que todos los niños y niñas de un campamento de verano se alían para que cada vez que pases por cualquier sitio oigas un chico, lesbiana, machirulo, etc. Inventan rumores muy horribles como que has intentado ligar con otra niña, que de mayor quieres cambiarte de sexo, etc. Aún recuerdo estar tirada en la cama llorando con 15 personas a mi alrededor diciéndome de todo y riéndose de mi. Por desgracia no era la única, a otra chica de mi cabaña también le toco la tortura. Aún recuerdo que había un niño de 7 años, nosotras teníamos 11 que nos apoyaba. Le tuve que decir que no lo hiciera porque me daba miedo que se lo hicieran a él, yo agradecía el apoyo, pero es que eran muy hijas de puta.

      En fin conclusión 15 días de infierno de mentirle a mi madre sobre mi estado de ánimo (porque en algún momento de mi infancia mis padres me dijeron que mis problemas me los tenía que solucionar yo solita y no sabía medir entre las chiquilladas y los problemas de verdad) y años después cuando con 14 años me dí cuenta de que me gustaban las chicas fue como NI DE COÑA SEÑORES, YO NO PUEDO SER LESBIANA. Después de un año y pico de idas y venidas, depresión y demases, salí del armario y oye mira autoestima restaurada desde entonces no me ha tosido ni dios sin comerse sus propios pulmones.

      Se que el comentario no aporta una mierda, pero tenía que compartirlo. Ea

      • Ari

        Joder, que putada, como si no fuera ya bastante difícil darte cuenta de que tu orientación sexual no es la ”normal” como para que te creen un trauma al respecto antes de que ni siquiera lo supieras. Enhorabuena por ser tan valiente, y más a esas edades!

    • Sara

      Gracias por este post. A mi me ocurrió lo mismo pero desde los 6 hasta los 18 años. Llegue nueva y decidieron mis compañeros q no encajaba desde el primer día. Sin haberles hecho nada, porque si. Te admiro por haber tenido el valor de escribir esa carta, cosa que yo nunca me atreví. Me limité a borrar de mi vida a esa gente en cuanto salí de ese colegio pero como bien dices, siempre quedan cicatrices las cuales en ciertas situaciones salen a la luz y creo q nunca desaparecerán del todo. Mucho ánimo a todas las que han pasado por ello.

      PD: me encanta vuestra página!! :)

    • NARA

      Bufff no sabes como te entiendo. A veces esos sentimientos de inseguridad vuelven a acechar pero con el tiempo, he aprendido a no dejar que ganen la batalla. Muy buen post.

    • Anónima A.P.

      Creo que este es el post de Welover con el que más me identifico. He sentido escalofríos con algunas partes. Yo sufrí buyilling desde más o menos mis 10 años hasta los 16, y aún alguna rara vez oigo hoy con 24 algún comentario por la calle. Siempre he estado gorda. Lo sigo estando. Sé que lo estaré. No soy guapa y además tengo el pelo muy estropajoso y de niña no sabía arreglarmelo bien. Imaginad. Sobre todo fue horrible con 14 años, en el instituto. Tenía en clase dos compañeros que día tras día me decían en mi cara cosas como «qué fea eres», «estás tan gorda que dan ganas de potar», y la mejor: «Ojalá te mueras, puta gorda». La verdad, no sé cómo no acabé tirandome por alguna parte. Lo pasé tan mal… lo peor era la impotecia de pensar: «¿Pero POR QUÉ me tratan así, si yo nunca les he hecho NADA?». Todas aquellas palabras y abusos se quedan dentro de una, es irremediable. Lo arrastraré siempre. Cada vez que me miro al espejo. Cada vez que alguien me mire. Siempre.
      Pero gracias a webs como esta podemos encontrar gente con nuestras historias similares con las que compartir nuestros pensamientos. Gracias Weloversize.

    • https://twitter.com/IskaldClara Iskald

      Y pensar que yo nunca tuve el valor de decirles el daño que me estaban haciendo… No sé si hubieran reaccionado de la misma manera, pero al menos debería haberlo intentado. Olé por ti y olé por ser valiente.

    • Anónima A

      Creo que este es el post de Welover con el que más me identifico. He sentido escalofríos con algunas partes. Yo sufrí buyilling desde más o menos mis 10 años hasta los 16, y aún alguna rara vez oigo hoy con 24 algún comentario por la calle. Siempre he estado gorda. Lo sigo estando. Sé que lo estaré. No soy guapa y además tengo el pelo muy estropajoso y de niña no sabía arreglarmelo bien. Imaginad. Sobre todo fue horrible con 14 años, en el instituto. Tenía en clase dos compañeros que día tras día me decían en mi cara cosas como «qué fea eres», «estás tan gorda que dan ganas de potar», y la mejor: «Ojalá te mueras, puta gorda». La verdad, no sé cómo no acabé tirandome por alguna parte. Lo pasé tan mal… lo peor era la impotecia de pensar: «¿Pero POR QUÉ me tratan así, si yo nunca les he hecho NADA?». Todas aquellas palabras y abusos se quedan dentro de una, es irremediable. Lo arrastraré siempre. Cada vez que me miro al espejo. Cada vez que alguien me mire. Siempre.
      Pero gracias a webs como esta podemos encontrar gente con nuestras historias similares con las que compartir nuestros pensamientos. Gracias Weloversize.

      • http://weloversize.com/mi-cuenta/devesita/ Elena Devesa

        Gracias a ti! Ya sabes donde estamos!

    • Ana

      Yo también fui victima de bullying, en mi caso por ser demasiado alta, del cada y con gafas (por si me faltaba algo, encima me pusieron gafas). El colegio fue un auténtico horror para mi, me gustaba estudiar, pero odiaba la hora del patio y el ir caminando a casa porque casi todos los días me pegaban por el camino y tenía que llegar a casa corriendo y llorando.
      No conté con apoyo de nadie, ni mis hermanos, ni esos profesores de los que era favorita, de nadie. Eso dio muchos puntos para que después de terminar el dichoso octavo de egb no quisiera seguir estudiando, desperdiciando un talento por miedo.
      No hay día que no desee que mi hija no sufra lo mismo cuando le llegue la hora de ir a clase.

    • LAURA

      Me he sentido tan, pero tan identificada! Yo también sufrí Bullying durante bastantes años, y por eso fui al psicólogo durante 6 largos años… creo que la mayoría de mis inseguridades tienen origen en esa época…y aunque gracias a la psicóloga superé bastantes traumas, como tu bien dices, la sobra sobrevuelan demasiadas veces…. yo me quedo con esto “Porque hay algo que nos pasa a las chicas que, como yo, hemos sufrido bullying por nuestro aspecto, y es que, por mucho que cambiemos y nos esforcemos por estar guapas, nunca lo conseguimos. Porque la sombra del pasado sobrevuela nuestro reflejo en el espejo cuando nos miramos, porque los insultos e improperios se quedan clavados en nuestro subconsciente como si alguien hubiera decidido anclarlos allí con superglú.”
      Ey! Pero gracias a vosotras, mi lucha diaria y muchas cosas más voy superando poquito a poco mis inseguridades….
      GRACIAS por existir Loversize, gracias!

      • http://weloversize.com/mi-cuenta/devesita/ Elena Devesa

        gracias a ti, Laura! <3

    • yo_misma

      La verdad que no soy de escribir en blog, lo leo pero nunca opino, pero esta vez tengo que hacerlo… He vivido exactamente la misma experiencia, pero sin cambios de ciudad. El instituto, desde los 12 a las 18 fue un infierno. Empollona ( ya me que gustaba y me gusta estudiar), con kilos de más, mucho vello facial (no solo bigotillo), introvertida, tímida, con gafas de pasta… Lo tenia todo para ser el objetivo de burlas. Es algo que se olvida con los años pero queda marca. A día de hoy, con 31 años, cuando me acuerdo, aun duele esa crueldad. Un saludo!

    • Elena

      “por mucho que cambiemos y nos esforcemos por estar guapas, nunca lo conseguimos”, maravillosa y dolorosa frase.

      Viví situaciones muy parecidas a las que comentas y las cicatrices están ahí, muy presentes. Llevo casi 6 años con mi pareja y las pocas o muchas broncas que tenemos, en el 90% de los casos tienen su raíz en esos tiempos. Y espero que no, pero vivo con el miedo a que un día se canse de mis traumas.

      • Livia Drusilla

        Tengo un amigo que creo arrastra problemas con ésto. Y mi miedo es precisamente que acabemos mal por esas historias viejas que le hacen ver tantas cosas de forma distinta y que a menudo me sorprenden por desconocimiento.
        Si sabes de algún artículo que pueda ayudar te lo agradecería. Y te deseo mucha suerte con tu pareja :)

    

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