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10 miedos que me acosan a diario

Cuando tenía tres años oí a mis padres salir de casa y monté un cirio porque creí que me habían abandonado en medio de la oscuridad, con nocturnidad y alevosía. No fue así, claro, sólo fueron a bajar una maleta al coche. Lo que los pobres no contemplaron es que yo, que soy cobardica por naturaleza, iba a pensar que iba a matarme el coco. Treinta años después, la cosa no ha cambiado mucho. Mi churri se ha ido de viaje y yo me he quedado de ama y señora en casa. Como tengo miedo a que entre alguien a robarme en casa por la noche, suelo cerrar la puerta de entrada con dos vueltas de llave, cadena de seguridad y pestillo. Porque ya se sabe que Gijón es igual que el Bronx de Nueva York. Y este es sólo uno de los 10 miedos que me acosan a diario.

Así me quedo yo sola en casa.

Así me quedo yo sola en casa.

Miedo número uno: La oscuridad.

«¿Qué ha sido eso? Voy a cerrar todas las persianas, por si acaso. Y a taparme con la sábana antibalas. ¿Y si el asesino ya está en casa, escondido detrás de la puerta del baño? AUXILIO MAMÁ VOY A MORIR».

Y así es como, después de cerrar la puerta como si fuera la cámara acorazada de la casa de moneda y timbre, acabo encendiendo todas las luces de casa, mirando detrás de todas las puertas y yéndome a la cama con una sartén en la mano. Por si acaso. Y pobre de mí como se oiga un ruido mientras intento dormir.

Miedo número dos: Coger el teléfono.

Pues parecerá una tontería, pero a mí me da pánico coger el teléfono. No me preguntéis por qué. Si no conozco el número me quedo mirando la pantalla fijamente hasta que desisten. Y si me llama alguien conocido pero con el que no tengo relación, igual. En plan, «socorro, qué quiere, por qué no cuelga, QUÉ QUIERES DE MÍ, DEMONIO DEL AVERNO». Y luego viene esperar unos minutos después de que cuelguen para poder mandar un mensaje que diga:

«Uy, no había visto tu llamada, jaja. ¿Querías algo?».

Stop llamarme, de verdad. Mandadme mejor un Whatsapp.

Miedo número tres: Ver pelis de miedo sola.

A mí me encanta el cine de terror. Lo veo todo. Pero, como lo tenga que ver sola en casa… Se ve multiplicado por mil el miedo número uno. Para mí este es el rey de los problemas de gente miedosa. No poder ver pelis de miedo por miedo. Ajá. Si vosotras no tenéis este problema, aquí tenéis una recopilación de las mejores series de terror disponibles ahora mismo.

Miedo número cuatro: Los ruidos mientras estás en la bañera.

Yo no sé si os pasa, pero de toda la vida he oído yo manifestaciones de otro mundo mientras me ducho o estoy en la bañera. Un día hasta oí que alguien me llamaba por mi nombre, estando sola en casa. Salí corriendo a buscar a la vecina envuelta sólo con una toalla. No os digo más.

Miedo número cinco: La muerte

Pues sí. Yo veo la muerte cara a cara. Horno encendido=Muerte por quemaduras de sexto grado. Carne poco hecha=Muerte por ahogamiento. Charco en el suelo… En fin, os hacéis una idea. Soy como el abuelo Simpson, pero con treinta y dos años.

¡¡¡Aaaaah!!! ¡¡¡La muerte!!!

También soy la clase de persona que se aterroriza por cualquier enfermedad. Y la busca en Google.

Miedo número siete: Jueguecitos paranormales

Mira, a mí me acercas una Ouija y te la estampo en la cabeza hasta que te salgan las letras por la puñetera nariz. Que bastantes películas de posesiones he visto yo ya como para saber que esas cosas nunca acaban bien. Imbécil.

Miedo número ocho: Alturas.

Yo monto unos espectáculos en los aviones que una vez un desconocido me tuvo que dar la mano cuando aterrizaba en Barcelona. Sí, volaba sola. Para las solteras: Ojo, puede ser un buen método para ligar.

Miedo número nueve: Armarios abiertos y el espacio bajo la cama.

Los pongo juntos porque todo el mundo sabe que el Coco y el hombre del saco se turnan para vivir ahí.

Miedo número diez: Garajes, sótanos y callejones oscuros.

Que no, que yo no entro. Que seguro que está Jack el Destripador esperándome detrás de una columna.

Y bueno, también me dan miedo cosas irracionales como que mi churri me deje (y eso que acabamos de casarnos), que le pase algo a la gente que quiero, que el coche me deje tirada en la autopista y los partos. Aunque no estoy embarazada. Pero qué tendrá que ver. Ah, y los payasos. A esos les tengo auténtica fobia.

Estos son mis 10 miedos y he aprendido a quererlos así, haciéndome la vida mucho, mucho más entretenida. ¿Cuáles son los vuestros?

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