Siempre he pensado que Ana Milán era una tía cojonuda. Cada vez que aparecía en un programa o en una serie, no dejaba a nadie indiferente. Recuerdo que a veces me caía muy mal en Física o Química y que, sin embargo, cuando salía en la tele siendo ella misma me parecía adorable. ¿Y cuántas tardes nos ha amenizado con Camera Café? Entre otras muchas series.

Estos meses, que ella ha decidido entretenernos con sus directos en Instagram, no han hecho más que reafirmar lo que pensaba: Ana Milán es maravillosa. Las redes se han vuelto locas con ella y la cantidad de gente que la adora ha aumentado con creces.

No creo que exista en el planeta una sola persona que pueda tenerle odio a este ser de luz, y es que no es para menos. Como mucho podrá tener indiferencia, y creo que es porque no la conoce demasiado.

Por eso mismo, os traigo 10 razones por las que creo que el mundo entero debe amarla. Allá vamos:

  1. Es una pedazo de actriz

Empecemos por el principio y lo más obvio. Es tan grande que, en mi opinión, está infravalorada. Ahí donde la ves, con toda la simpatía que derrocha, puede hacer de hija de puta y caerte muy mal sin problemas. Puede hacer un papel en el que la ames también, pero es que eso es muy fácil.

Hasta le hizo creer a una amiga que había ganado un Goya por El Orfanato. Espero (o no) ser capaz alguna vez de ver el vídeo sin descojonarme de la risa.

  1. Las anécdotas que nos cuenta

Esto creo que es un pilar básico y fundamental. Son muchas las anécdotas que ha tenido la generosidad de compartirnos, pero siempre queremos más. Me meo de la risa cada vez que cuenta cosas que le han pasado, y nunca tengo suficiente. Como la vez del taxista y la firma.

  1. Es natural como ella misma

Esto es un punto que me encanta de ella. Es tan natural y sincera que gusta. Porque no se calla nada. Ojalá existieran más personas como ella. Tiene mucha personalidad y es súper espontánea. Mirad este vídeo cuando se entera de que puede ponerle filtros a los directos de Instagram.

  1. Nos hace reír (Y MUCHO)

Ver a Ana Milán y no acabar echándote unas risas es algo inconcebible. Yo es que ya veo su cara y, sin tener ni idea de lo que va a decir, ya se me escapa automáticamente una sonrisa. Es genial.

  1. Nos enseña insultos nuevos

“Te meto un viaje en el codo que nos matamos los dos” o “date un repaso al ático porque te falta una patata para el kilo” son unas de las pocas joyitas que nos ha soltado, y además lo hace con una soltura que yo creo que nadie podría sentirse ofendido. Yo me los voy apuntando.

  1. No le gusta hacer deporte, y no se esconde

En uno de los directos llegó a afirmar que tiene un gen que lo rechaza. Y como siempre, no puedes hacer nada más que reírte. Y es que tiene toda la razón. El deporte es muy bueno e importante, pero, ¿quién no ha tenido días en los que ha creído que iba a echar el pulmón por la boca del esfuerzo?

  1. Su torpeza

No la oculta y nos encanta. Si ella es torpe, puede que no esté tan mal que yo también lo sea. O así, al menos, intento consolarme yo.

Sólo tienes que ver su relación con “Ok, Google” intentando que le ponga una canción de Bad Gyal o una de las anécdotas que nos cuenta cuando se equivoca con el autocorrector. Qué risa.

  1. Es la amiga que quisiéramos tener

No me digas que nunca lo has pensado. A mí me encantaría ser su amiga y creo que aquí está de acuerdo la mitad del mundo. Por todos los puntos que estamos nombrando y más, ser amiga suya tiene que ser un lujazo de lo buenaza que es. No hay más que ver su amistad con Mónica Naranjo. Además, da muy buenos consejos.

  1. Se ríe de ella misma

Creo que ella es la primera que lo hace. Y es algo que todo el mundo deberíamos aprender a hacer. No tiene miedo de hacer el ridículo y ella misma se descojona cuando mete la pata. Como la historia con su ginecólogo, que no te puedes perder.

  1. Nos podemos identificar con ella

Y es que mostrándonos su lado tan humano nos podemos sentir reflejadas en ella, por alguna o varias de estas cosas. No me digas que no te has visto reflejada en ella, aunque sea una vez. Ojalá ser tan buena actriz como ella o tener su nivel de asertividad, eso sí.

Estoy segura de que al menos una vez en la vida, Ana Milán te ha sacado una sonrisa. Y es que ya sólo por eso merece la pena quererla. Los demás puntos como su espontaneidad, su increíble personalidad, su talentazo y arte sólo hacen que la amemos mucho más.