Amor & Polvos

5 amigas me confiesan el fetiche de sus ligues y cómo reaccionaron

Tras leer algunos hilos del foro sobre fetiches, relaciones, sexo y dramas en la cama, decidí preguntarle a mis amigas si esas cosas sólo pasaban en el inframundo de internet o también en la vida real. Aunque yo me he topado con algún que otro tío con fetiches, nunca ha salido de lo normativo o convencional (ya sabéis, lencería, pies… Esas cosas que el porno te mete con calzador, y nunca mejor dicho). Al ser un tema tan tabú, nunca hablamos sobre las cosas «peculiares» que nos gustan en la cama, y es que lo que para ti es lo más normal del mundo, para tu amiga puede ser más raro que un perro verde.

Como mis coleguis son más majas que todas las cosas, me dieron su consentimiento para escribir este artículo y contar desde el más absoluto anonimato (y sobre todo, desde el respeto) sus fetiches y los de sus parejas (o ex-parejas) y cómo esto afecta a la relación. Sí, sé que es un tema muy íntimo y personal, pero también me parece importante visibilizar los diferentes fetiches que hay y demostrar que no hay nada de malo, aunque a veces se nos quede cara de haber chupado un limón al leer según que cosas.

Amiga 1, 32 años.

Tras unos cuantos meses de relación, mi novio me confesó que le pondría mucho verme con tacones. No sería nada malo si no fuera porque los odio con todo mi corazón. Me hacen daño, voy incómoda y al final acabo poniéndome cualquier otro zapato, pero por cambiar un poquito y darle el gustazo me compré unos de aguja que solo me pongo para follar. Literalmente me calzo estando tumbada y cruzo los dedos para que no surga echar un polvo de pie, porque igual me desestabilizo y le rompo el pito o mi tobillo. 

Al ser un fetiche tan normal no ha afectado en nada a la relación. Aun así no incorporamos los tacones a todas nuestras relaciones para no crear un hábito, solo lo hacemos de vez en cuando. 

Amiga 2, 32 años.

Recuerdo que una vez salí con un tío al que le ponía mucho el porno hasta el punto de pedirme que pusiesemos porno mientras lo hacíamos. Era muy incómodo porque yo estaba dándolo  todo y él estaba mirando la pantalla, pero por aquel entonces yo era muy cortada y no le dije nada. A mí me minaba mucho mi autoestima porque pensaba que no era suficiente para excitarle, y la relación acabó muy resentida. Además, el sexo era muy como en el porno. Todo centrado en él. Yo creo que me corrí una vez y doy gracias.

Amiga 3, 35 años.

Tengo un radar que atrae a los tíos con fetiches «raros». Una vez estuve con uno que me pidió que me tirase un pedo en su cara, como lo oyes. Me quedé a cuadros y le dije que no tenía ganas en ese momento. No sé, me parece genial que te pongan esas cosas pero dímelo cuando haya un poquito de confianza.

También conocí a un chico con el que estuve un tiempo al que le ponía que le measen encima. Me daba bastante palo pero alguna vez que nos duchamos juntos sí que me animé. El sexo es sexo y si es higiénico no tiene nada de malo.

Luego me he topado con tíos con fetiches más clásicos, pero después de el del pedo todo me parece normal.

Amiga 4, 30 años.

Mi novio es salirofílico. Le pone el tema de la suciedad (siempre dentro de unos límites, obviamente). No le gusta que me duche antes de hacerlo porque le pone el olor a «mí». También se pone muy a tope cuando llego de hacer deporte porque estoy más sudada, o cuando me huelen más los pies o las braguitas. Para muchas personas esto será algo asqueroso, y reconozco que al principio me chocaba un poco. Yo soy muy pulcra y cuando quería hacerlo estando yo sudada me daba mucho reparo, pero al final me he acostumbrado y estamos tan a gusto.

Amiga 5, 29 años.

Mi novio no tiene ningún fetiche en especial, pero a mí me pone mucho la agresividad en la cama. Me gusta que me ate, que me azote, que me muerda, que me escupa. No sé, todo eso. El problema es que él es un poco tímido y esas cosas no le salen, además nuestra relación fuera de la cama es muy respetuosa, y me da a impresión de que él se piensa que si me grita o insulta durante el sexo yo me voy a ofender cuando es todo lo contrario, me pondría a mil. 

Como veis, hay cientos de fetiches y gustos personales en cuanto al sexo, y sólo porque no los conozcamos no podemos juzgar. Pruébalo (si quieres) y después decide si te gusta o no, pero no critiques a alguien solo porque su forma de disfrutar es diferente a la tuya.

Redacción WLS

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