Hay cosas sobre las cuales tenemos control absoluto y a veces se nos olvida, se nos olvida o decidimos olvidarlas para justificarnos la existencia a nosotras mismas. Por supuesto, estoy hablando sobre personas sin ningún tipo de enfermedad psicológica, las de la enfermedad física se pueden escapar de algo, pero más bien poco.

1.      Cómo hablas el resto de seres humanos que te rodean

Todos podemos tener un mal día, pero camarero que te sirve el desayuno no tiene la culpa de que tu marido, hija o vecino sea subnormal y te haya puesto de maña leche. Ser borde o dejar de serlo siempre será decisión tuya, la excusa del ‘es que yo soy así’ dejó de ser válida hace la tira de años. Siempre tienes el control y la capacidad de decidir cómo y qué vas a decirle al resto de personas con las que te encuentras cada día, ya sean familiares, amigos o completos desconocidos.

2.      Cómo te hablas a ti misma

Esto querida mía, también está en tu poder. Tú decides cómo llevas la procesión por dentro, la vida no es fácil, lo hemos comprobado todas desde que tenemos uso de razón. Tú eres la que tiene el poder de autoboikotearse o ponérselo todo más fácil, no os hacéis una idea de cómo cambia la movida solamente cambiado esto, dejando de decirte cosas malas o diciéndotelas mal. Todas hablamos con nosotras mismas por dentro las veinticuatro horas del día y eso, queridas mías, es mucho tiempo. Si te hablas bien, te va mejor, es un hecho.

3.      Qué hacer con tu tiempo 

Vale, si curras y demás no cuentan esas horas, pero el resto sí. Hablemos mejor de tiempo libre. Tú eres la que se organiza, la que decide darle importancia a unas cosas y quitárselas a otra, no vale pasar la vida sin pena ni gloria, es una mierda cuando te das cuenta de que ha pasado un día más y no has hecho absolutamente nada que te llene por dentro. Hablo de cenar fuera, de ir al gimnasio o de pasarte por el Mercadona, no hace falta que des la vuelta al mundo en 80 días para complacerte a ti misma, son los pequeños detalles los que te mantienen viva y feliz.

4.      El contenido que consumes 

Tanto en Netflix, como en la TV, como en Instagram y Youtube. Parece una soberana chorrada, pero dependiendo de lo que nos entre por los ojos cambiará lo que llevamos por dentro. Pasarte el día viendo pornfood para luego cenarte algo deprimente igual no ayuda, ver vidas que parecen perfectas a través de la pantalla y compararlas con tu existencia igual no ayuda, dedicarte a ver series o películas que pasan por tus ojos sin pena ni gloria, igual tampoco ayuda. Sé dueña de tus decisiones, no veas cosas por verlas, sé consciente y escoge material que te aporte algo a la vida.

5.      La gente de la que te rodeas

Sí, queridas mías, esto puede parecer evidente para unas y una sorpresa para otras. TÚ ELIGES QUÉ PERSONAS SON LAS QUE QUIERES MANTENER EN TU DÍA A DÍA. No os hacéis una idea de la cantidad de seres que tengo a mi alrededor que quedan con gente a la que odian, a la que no soportan o a la que, sencillamente, preferirían no ver. Somos las dueñas de nuestra propia vida, por el amor de dios. Dejemos de tomar cafés por obligación, de echar la cerveza del viernes con la peña de tu curro que no te cae bien, de ir al cine con ese conocido porque lo habéis tomado como rutina cuando prefieres quedarte en tu santa casa en bragas mirando al techo. Tenemos la santa capacidad de elegir de quién rodearnos, usemos ese superpoder de una vez por todas, por favor.