Las abuelas deberían ser eternas.
Esto lo repito constantemente y es porque no hay día que no me acuerde de ellas.
Últimamente me han venido en mente muchas de las cosas que me decían mis abuelas con toda la seriedad y buen corazón, pero nunca les hice caso.
He estado unos días recopilándolas y creo que estos consejos nos pueden ayudar una barbaridad. ¡Presta atención!
1.-No aguantes nada que no te haga feliz. Esto no es un consejo, es una filosofía de vida. Estamos aquí un rato para poder disfrutar un rato y amargarnos con cosas que nos hacen profundamente infelices no vale la pena. Sé que tenemos que asumir responsabilidades, pero es importante buscar todos los días un rayo de felicidad
2.-Trata a los demás como a ti te gustaría ser tratada. Si algo hizo bien mi abuela María, fue educarnos a mi hermana y a mí en buenos valores.

3.- Con educación y una sonrisa, llegarás a todas partes. La verdad que no es tan difícil aplicarlo a nuestro día a día. Algunos comentarán que ahora con la mascarilla no se nos ve sonreír, pero créeme que sí que se nota.
4.- Estudia y trabaja, porque el futuro es para los luchadores y no para los vagos. El esfuerzo nos hace grandes y ayuda a valorar todo lo que conocemos gracias a nuestros objetivos. Nadie como nuestros abuelos para inculcarnos ese espíritu desafiante de querer ser cada día un poco mejor.
5.-Cuida de tus amigos porque es la familia que se escoge. Los lazos no son solo de sangre. Quien tiene un amigo, tiene un tesoro y en ocasiones hay algunos de ellos que son fortunas incalculables.
6.- La humildad abre puertas y la chulería te las cierra. Es importante admitir que no eres perfecta y aprender cada instante qué te puede hace mejorar. No tengas miedo en decir que no sabes algo o que lo has hecho antes, porque de ese modo, podrás recibir ayuda.

7.-Trata bien a tu madre porque cuando tu estés ahí, te acordarás de lo que te digo. ¡Ni te imaginas cuanto, abuela! No hay nada como el tiempo y el cambio de perspectiva para darte toda la razón.
8.- ¡Con lo bonito que es llevarse bien! Mi abuela tendía que haber estado en la ONU. Esta frase conciliadora es la cosa más maravillosa que he oído nunca. Es un argumento de autoridad donde los haya.
Seguro que ahora te vienen en mente las grandes citas de tu abuela. Anótalas y compártelas con nosotras, porque su sabiduría debería ser también inmortal.