Esto que vais a leer a continuación ni es broma ni es una exageración. España 2026.
Me lo confesó el otro día. Estábamos tomando una cerveza y lo soltó así, a bocajarro. Ante mi cara de pasmo, se intentó justificar. Según él, todo tenía una explicación. Así que por los años de relación de amistad que tenemos, la cual me estoy planteando después de esto, le dejé que desarrollara su argumento.
Por lo visto su chica hace tiempo que ha empezado a subir de peso. Que no sabe si por la rutina o porque ya se siente en una relación estable y segura, ella ha dejado de cuidarse. Parece ser que ya no se maquilla, no se arregla para salir. Que ha intentado hablar con ella del tema pero que no que le da bola.
Y, que para qué andarse con paños calientes, que está gorda y sin su faja se le hace un cuerpo-botijo que da vergüenza verlo y que no puede ir por el barrio con ella, ya que eso le rebajaría su estatus.
¿Pero qué estatus, José Luis? A ver, que él siempre ha salido con chicas de buen ver (hasta donde yo sé, ésta es la segunda relación estable que tiene, pero bueno) y que claro, ahora no se siente a gusto con el físico de su pareja actual.
La verdad es que yo estaba flipando cada vez más. Aproveché un pequeño respiro que se tomó en su disertación sobre que las parejas siempre tienen que cuidarse para mantener la llama del deseo y nunca darse por seguros, porque siempre puede aparecer otra persona que te vuelque la vida, y le solté lo que me quemaba en la punta de la lengua. Que digo yo que tú tampoco es que estés como hace un par de años, que tienes unas entradas cada vez más grandes, que parecen ya autovías, no entradas. Y que la coronilla cada vez se te está despoblando más.
Pues va y me dice que a ella precisamente no le gusta nada que se esté quedando calvo y se lo recuerda todo el rato, ¿Entonces lo de la faja es una venganza? Según él, no. No es una venganza, es una necesidad, para que no marque mondongo. Y que, al fin y al cabo, él no puede hacer nada para remediar su incipiente calvicie, pero que ella sí que podría hacer algo por cuidarse, pero que no quiere hacer esfuerzo ninguno.
Y se le ocurrió la feliz idea de pedirme mi opinión. Primero, como ya he avanzado, me estoy planteando mi amistad con él. O nunca le he conocido bien o es que ha cambiado demasiado y no me he dado cuenta de en qué momento lo ha hecho. La colleja se la llevó, no os voy a engañar. Porque cuanto más hablaba más se me calentaba la mano. Segundo, que los cánones de cuerpos normativos han calado demasiado ya en la sociedad y nos está haciendo peores personas en general. Y tercero, y más relevante en este caso (y así se lo dije).
Me parece que son una pareja de defectuosos emocionales que se han juntado para no estar solos. Y que por eso siguen juntos. Porque no soportan la soledad. Pues el señor se ofendió. ¿No te fastidia?
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