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A cambio de un Burger King no tengo que comerte el pirulín

He sido educada en una sociedad machista, y en una familia tradicional. Por lo que siempre había creído que al ir a cenar con un hombre era él el que debía de pagar la cena, por una cuestión de caballerosidad.

De hecho si alguna vez había quedado con algún chico y no lo había hecho espontáneamente o me había dicho de pagar a medias, lo hacía, pero al levantarme del restaurante yo daba por terminada la cita. Me parecía una grosería.

Pero si he de ser sincera a mi nunca ningún señor me ha echado en cara que me la había pagado, o ni siquiera me ha hecho ver que le debía algo por ello. Habré elegido bien mis citas, o habrá sido cuestión de suerte, o de miedo. Porque con el carácter que me gasto pues no se habrán atrevido.

El postre no lo comparto.

Yo en la primera cita ya demuestro que me gusta comer para que luego no hayan falsas expectativas. Pero vaya que no me haya pasado no quiere decir que no sea algo que esté a la orden del día. Hay una oleada de señoros que se creen que si te pagan la cena o unas copas pues ya les debes algo (sexo evidentemente). Y si eso es así será la mitad de la cuenta, nada más.

Ahora he cambiado de opinión. No del todo por mi educación, pero creo que los hombres no tienen por qué pagar siempre las cenas, ni las copas. Y que no pasa nada si se paga a medias, o si te apetece invitarle tú a él.

Pero os voy a dejar una cosa clara, y es que por una cena que paguéis aunque sea en el restaurante más caro de la ciudad, y por dos gin tonics de después, no os debemos ni siquera saludaros al día siguiente si no nos apetece ¿queda claro?

Es como si una chica por invitarte a dos tapas y dos vinos ya crea que le debes sexo toda la noche. ¡Tío que se ha gastado 60 euros en alimentarte y darte de beber! ¿qué menos? O cumples o no haber comido. Cambia la cosa si es al revés ¿verdad? Imaginaos la escena de la chica después de cenar. Ella le dice: «Vamos directamente a mi casa» y él responde: «Es que mañana trabajo y tengo que madrugar». Y ella le dice: «¿Perdona? te he pagado la cena, qué menos que me comas el parrús hasta que me corra dos veces y me hagas cinco squirts. Que te has comido la última croqueta, mamón» Surrealista ¿no? Pues cuando lo hacéis vosotros igual.

Te he pagado la cena, chato. No sabes la que te espera…

Entonces yo a esto le veo algunas soluciones:

  • Pagar siempre tú. Como mujeres independientes y autosuficientes que somos para así poder comportarnos como los señoros. Y exigir luego nuestra sesión de sexo, que si no come mucho pues te sale más barato que un gigolo. Frase machista que he escuchado al revés unas cuantas veces.
  • Quedar para tomar café siempre y así pues te ahorras ir pagando cenas. Yo es que soy catalana y lo de tirar el dinero pues lo llevo bastante mal, sabéis.
  • O si el señor se empeña en pagar él, dejar claro que si a alguien les debes un polvo, si acaso será al cocinero que es el que ta ha dado placer con su comida, o al camarero amable que ha estado pendiente de que no te falte nada. O si acaso a la visa de tu acompañante, pero jamás a él que no  ha hecho nada más que sacar un plástico de la cartera.

Total que yo creo que lo mejor es escoger bien, muy bien con quien nos vamos a ir a cenar. Es lo primordial. Pagar a medias, así nadie debe nada a nadie. Y si al final te sale un señoro, huye sin mirar atrás. Porque a cambio de una mísera cena, no le debes ni tan solo despedirte.

 

 

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