Hola a tod@s.
Llevo seis meses saliendo con un chico, desde hace unos tres de forma «seria» (hemos conocido a familia y todo).
Desde el principio, yo veía que la relación podría tener muchos obstáculos y no prosperar, ya que, aparte de una cierta diferencia de edad (yo 34, él 27), él es musulmán de origen marroquí, y, como ya tuve otra relación con un chico marroquí y musulmán, sé que existen diferencias culturales, a veces, insalvables. Sin embargo, como la relación iba bien, nos enamoramos profundamente, nos queremos mucho, tenemos una vida juntos muy agradable…pensé en que, por qué no, podría funcionar. Yo desde hace tiempo he estado interesada por su religión (no me he convertido ni él me lo ha pedido) y su cultura, y él se ha criado en España, así que no ha habido mucha sorpresa con respecto a hábitos, estilo de vida, etc. Cabe destacar que él no es musulmán practicante, aunque en un futuro sí tiene intención de serlo. Su familia sí lo es pero son bastante abiertos (me han aceptado de muy buen grado).
Todo iba bien… hasta que hemos empezado a hablar de ciertos hábitos del otro que no nos gustan y con los que no querríamos convivir si en un futuro cercano nos casamos y vivimos juntos. Por mí parte, lo único que no apruebo es su consumo de alcohol – bebe mucho, no son unas cervezas de vez en cuando, sino varios litros a diario. Tengo muy claro que no quiero formar una familia con una persona alcohólica. Él asegura que tiene pensado dejarlo.
El problema viene ahora: sus condiciones para seguir adelante con la relación con respecto a mí me han impactado. No acepta que yo salga sola o con amigas a determinados sitios a determinadas horas (palabras textuales). Yo no bebo ni salgo de fiesta, pero soy músico y me encanta ir a conciertos – aparte, de vez en cuando salgo, aunque no sea de fiesta pero sí a tomar algo un ratito (sin trasnochar), por ver a mis amigas, y también me gusta viajar con ellas y sola. En definitiva, me considero una persona independiente que aspira a tener una vida más allá de la pareja.
Pues bien, él no toleraría ninguna de esas actividades. Solo algunas de ellas siempre y cuando él venga conmigo.
He intentado explicarle que no siempre le apetecerá venir conmigo y no tiene por qué hacerlo, que yo puedo disfrutar de una salida con mis amigas sanamente y regresar a casa con él, pero se niega en redondo – dice que, aunque confía en mí, en «esos sitios» hay gente que va a lo que va y que su dignidad como mi pareja estaría amenazada.
Lo peor de todo es que ni siquiera cedería a dejarme ir a un concierto sin él aunque fuera yo la que cantara. Si él no pudiera venir, yo tampoco puedo ir.
Me parece tremendamente injusto y un ataque hacia mi libertad y mi autonomía; humillante, incluso. Me siento como si tuviera 15 años y necesitara el permiso de mi padre para hacer según qué cosas.
Por otro lado, me duele muchísimo dejar la relación. Lo quiero mucho y ya veía mi vida a su lado…Llevo ya muchas rupturas a mis espaldas y siento que no soporto más duelos…
Encima, yo ni siquiera soy de salir, beber, etc. ; ya os digo, serían pocas las ocasiones, y siempre de tranqui, pero, por otra parte, el simple hecho de tener que plantearme si le va a parecer bien cada vez que haga un plan… o tener que renunciar a viajes sola, con amigas… me genera mucho rechazo.
Tengo mucha ansiedad porque temo dejarlo y arrepentirme, pero también temo aceptar su condición y vivir resentida hacia él, y acabar alejándome también de mi entorno familia/amigos por evitar «cabreos».
Dadme vuestra opinión, por favor. Y perdonad por el tocho.
Un abrazo.
