Este chisme parecería sacado de la última peli de sobremesa de Antena 3, pero a pesar de su apariencia de culebrón ficticio, la realidad a veces supera la ficción y puedo asegurar que es totalmente cierto ya que ocurrió dentro de mi misma familia.

Testimonios reales directos en tu móvil, chollazos y ofertones aquí — https://whatsapp.com/channel/0029VbCFxa04Y9loKPiq5B2k

Si prefieres en Telegram es aquí https://t.me/mundochollazo

Para situar esta historia hay que remontarse muchos años atrás, cuando mis abuelos eran un matrimonio aparentemente normal y corriente con varios hijos que empezaban a rozar la edad adulta.

Mi abuela era un ama de casa, trabajadora y abnegada, que se dedicaba en cuerpo y alma a cuidar de su hogar y de sus hijos.

Mi abuelo era también un señor de la época: currante, serio, formal y supuestamente buen marido y padre de familia.

 

 

Lo que nadie sabía y él nunca se hubiera esperado que saliera a la luz, es que tenía otra familia paralela con la que además había asumido responsabilidades económicas.

Por lo visto, su amante de varios años con la que había acabado teniendo también hijos, conocía perfectamente la existencia de su familia oficial desde el principio.

Parece ser también que la mujer había aceptado la situación y se resignaba a ser «la otra» durante toda su vida.

El caso es que, poco después del nacimiento del segundo hijo, ella se acabó cansando de la situación y decidió cortar con mi abuelo.

 

 

Él desapareció de sus vidas y no volvieron a verse. Pero ella siempre siguió recibiendo periódicamente un dinero para manutención de sus hijos aunque no mantuviera contacto con ninguno de ellos.

Y toda esta situación siempre había sido totalmente secreta y desconocida para todo el entorno de mi abuelo, claro.

El caso es que mi tía (la hermana mayor de mi madre), años más tarde de todo esto, conoció un día a un chico y empezó a salir con él.

Al principio, cuando estaban iniciando su noviazgo, mi abuelo no se percató de quién era el chaval, pero conforme comenzaron a salir datos concretos de su procedencia, familia, lugar de residencia, el hombre empezó a mosquearse y a mostrar claramente su desagrado por el novio de su hija.

 

 

Nunca había sido un señor de imponer su autoridad a la fuerza pero esta vez intentó convencerla insistentemente para que no continuase con su noviazgo.

Nadie a su alrededor dio importancia a su actitud. Mi tía era su hija mayor, su niña bonita y mimada, su debilidad. Nunca antes había tenido pareja conocida y formal y todos pensaron que tan solo eran celos por su parte.

Sin embargo, su comportamiento cada vez se volvía más intenso e irracional.

 

 

Intentaba buscar defectos absurdos al chico, sin ningún éxito ya que el chaval se hacía de querer. Se le veía una persona sencilla y el resto de la familia en seguida le había cogido cariño.

Al contrario que él, lo acogieron en sus vidas con todo el amor del mundo.

Pero él, cada vez menos discretamente, insistía en que no le gustaba para su hija y cada vez ponía más pegas a su relación.

Aún así, debió pensar que quizás esta no prosperaría porque de primeras no confesó nada.

 

 

Mi tía cada vez se sentía más agobiada y presionada por su padre, que intentaba por todos los medios boicotear sus citas llamando descaradamente su atención de mil formas posibles.

Incluso llegó a presentarle a otros posibles pretendientes intentando desviar su interés hacia otras personas.

Con esto solo conseguía el efecto contrario y mi tía cada vez afianzaba más su amor y determinación de continuar con su novio, apoyada además por su propia madre y hermanos.

Todos empezaban a mirar a mi antes sensato abuelo con otros ojos por primera vez, dado su comportamiento al que no encontraban ningún sentido. Les parecía que comenzaba a chochear.

Y un día, mi tía y su novio comenzaron a hablar seriamente de planes de matrimonio y entonces mi abuelo debió ponerse extremadamente nervioso.

 

 

Aquello fue la chispa definitiva que detonaría la bomba que acabó estallando muy poco después…

No sé la angustia que mi abuelo habría sufrido en solitario durante todo ese tiempo. No sé si transitó estados de desesperación y miedo antes de terminar actuando.

No sé cuál sería exactamente el momento justo que le empujaría a hablar, pero tuvo que acabar confesando a todos, empezando por mi abuela y siguiendo por su propia hija y su futuro yerno, su paternidad con respecto a este último.

Os podéis imaginar el drama que se formó. Como en la peor de las tragedias, mi abuela por poco no se carga a su propio marido y mi tía por poco no se acaba casando con su propio hermano ya que, aunque la revelación la había vuelto loca, la pareja -llegados a ese punto- no podía evitar quererse.

 

 

La historia, después de un gran revuelo familiar y de convertirse en la comidilla de todo el barrio, acabó de manera previsible para todos: tristemente, mi tía acabó separándose de su medio hermano.

No fue así con respecto a mis abuelos, que siguieron juntos, aunque él se quedó bastante solo y apartado. Todos en la familia estaban enfadados y dolidos con él y tardaron bastantes años en ser capaces de perdonar su engaño.

Lo positivo de todo esto es que, al salir a la luz la existencia de estos miembros secretos de la familia, con el paso del tiempo se les acabó integrando y dando el lugar que les correspondía.

Excepto por parte de mi pobre tía, que ya nunca fue capaz de relacionarse con su hermano-ex con normalidad…