Es probable que en todo el 2015 me haya maquillado, pero bien maquillada, no de darte un poquito de rimmel y salir de casa, unas ocho o nueve veces en total. Ponle diez. Diez días bien maquillada a lo largo de todo un año. A muchas mujeres podría parecerle una barbaridad, pero es que yo no soy para nada fan del maquillaje y, de verdad os lo digo, me veo guapísima con la cara lavada y recién peiná.

Por este motivo he querido llevar a cabo este pequeño experimento: durante una semana no podré salir de casa sin maquillaje. No hay normas, es decir, no tengo que ir todos los días de la misma manera, de hecho, voy a aprovechar para aprender diferentes cosas y para probar qué tipo de maquillaje me va mejor. Y a ver qué pasa, a ver cómo me veo y, sobre todo, a ver cómo me siento.

DÍA 1

Día del horror. Aproveché la celebración en familia del cumpleaños de mi padre para arrancar mi semana de «todo el puto día maquillada». Decidí ir a lo más sencillo para mí: una capita de maquillaje, unos polvos y un ahumado en los ojos. Todo muy guay hasta que descubrí que el maquillaje que me había dado me había dejado completamente naranja. Naranja Cavalli. Me sentía horrible y estuve todo el día deseando volver a casa para desmaquillarme, aunque mi abuela y demás familiares viejunos me dijeron que estaba guapísima.

maquillaje día 1

DÍA 2

El día del maldito eyeliner. Después del disgusto del primer día quise ir a lo fácil: la rayita de por encima del ojo, que se lleva ahora a tope, un pintalabios y lista! Ja! Qué fácil parecía todo. No me voy a llamar a mí misma experta en eyeliner ni mucho menos, pero vamos, me lo he hecho bastantes veces y nunca había vivido un drama como el que había vivido hoy. NUNCA. Me pinté primero el ojo derecho porque es el que peor me sale. Me quedó fetén. Alegría máxima. Luego fui a por el izquierdo y… catástrofe tras catástrofe. Lo peor vino cuando me di cuenta de que, por mucho que rascase, el negro de mis ojos no se iba. No solo me desesperé a tope, es que me puse de mala leche, tuve que cancelar el primer plan de mi mañana y, sí, logré finalizar mi maquillaje (CUARENTA Y CINCO MINUTOS DESPUÉS), pero con una mala hostia totalmente innecesaria y con todas las ganas de abandonar este experimento. Al igual que ayer, salgo de casa sintiéndome horrible, con dolor de ojos y absolutamente incómoda con este «look».

maquillaje 2

Perdonad la calidad de estas fotos, pero tengo un Motorola, qué queréis.

Aquí podéis apreciar el drama de «no se va lo negro» vs. «he conseguido arreglarme pero ojalá se muera todo el mundo, yo la primera».

maquillaje día 2

Así salí de casa, qué vas a hacerle. Al mal tiempo buena cara.

DÍA 3

Día de gastar dineros. Como no me gusta el maquillaje nunca he tenido que plantearme que necesito ciertas cosas «básicas», pero llegados al tercer día, y sobre todo acordándome de lo que pasó el primero, que me vi completamente naranja y me sentía una calabaza, decidí que era el momento de hacerme con una prebase más acorde con mi tono blanquito de piel, un iluminador, que al parecer es lo más y yo no lo sabía, y ¡una brocha! Porque hasta la fecha (y tengo 29 años) nunca me había maquillado ni con brochas, ni esponjitas, ni nada, con los dedos, cariño, que para eso están. Total, que hoy decidí invertir dinero que no tengo en estas cosas que, a la larga (o eso espero) sacaré partido. Me dolió gastarme mi dinero EN MAQUILLAJE precisamente, porque no soy rica y porque este mes tengo el presupuesto bastante ajustado, pero cuando vi el resultado se me pasaron todos los males. ¡Así sí que me encanto!

maquillaje día 3

Me siento bella

Os presento a mi padre, que me preguntó si no podía salir él también en «la web esa».

DÍA 4

Después del éxito de ayer, decidí que en el cuarto día repetiría la misma técnica. Pero, ¡cómo podía salirme a mí algo bien! De ninguna manera. La cosa es que antes de maquillarme me eché una crema de estas normales y corrientes de después de salir de la ducha y me estuvo sudando la cara todo el rato que quiso. Creo que eso quiere decir que esa crema no es adecuada para mi cara. Cuando me maquillé, notaba que no me estaba quedando como me quedó ayer, pero de lo malo malo, la cosa no salió tan mal. La única cosa que cambié es que ayer solo me hice la raya en el párpado y la difuminé un poco y hoy la difuminé junto con una sombra azul muy chuli. Salí a la calle, que tenía que ir a hacer mis compritas de ama de casa y… ¡otra bajona! A los cinco minutos me di cuenta de que el cuello de mi abrigo estaba lleno de maquillaje. Total, que otro día supercabreada, porque menuda mierda maquillarse para dejarlo todo el el abrigo.

maquillaje día 4

DÍA 5

Día de «madre mía qué mal me he levantado y cuántas cosas tengo que hacer». Me desperté, me lavé un poquito la cara, me peiné más o menos y tiré simplemente de eyeliner y labial. Ni base ni prebase ni polvos ni Cristo que los fundó. Hoy me esperaba un día intenso de biblioteca y no tenía tiempo que perder.

maquillaje día 5

DÍA 6

El día de las viejas glorias. Yo nunca he sido fan del maquillaje, pero he de reconocer que, históricamente, alguna vez he caído en la tentación de comprar. Para hoy decidí recuperar dos potingues que tenía desde hace años y que casi no había utilizado. El primero, una BB cream de Garnier que igual lleva cinco años conmigo. Hace un porrón de tiempo me la recomendó una amiga, la compré, la usé una vez, me empezó a sudar el bigote y dije «yo paso de esto». La segunda cosa que he recuperado ha sido el pintalabios, que a lo mejor hasta es de mi madre, porque me parece muy raro que yo haya comprado un color como ese. Me gustó el resultado. Creí que me iba a quedar otra vez naranja porque no recordaba el tono de la BB cream pero no quedó tan mal. Un señor con muy mala pinta se me acercó por la calle y me dijo «eres muy guapa».

maquillaje 6

Estos días estoy bajando al súper tan arreglada que me siento Rocío Jurado.

DÍA 7

¡El último día! Tenía tantas ganas de que llegase el último día de mi reto que para celebrarlo tiré de mi look favorito, el de marcarse un poco el ojo y echarse un poco de rimmel: fácil y efectivo. Así llevo saliendo de fiesta durante años. ¿Será por eso que no me sale novio? No lo sé, pero para mí este había sido siempre el maquillaje ideal.

maquillaje día 7

CONCLUSIONES

  • Maquillarse lleva tiempo, tiempo que a veces no tengo. ¿Madrugar para salir a la calle bien maquillada desde primera hora de la mañana? ANTES MUERTA.
  • Debo reconocer que me encantó cómo me quedó el maquillaje del día 5, sin duda alguna será mi maquillaje de referencia para el día que me tenga que arreglar un poquito más.
  • Después de una semana maquillándome-desmaquillándome-dándome cremitas tengo más granos. Hoy tengo la cara como si me fuera a bajar la regla, y no, no me va a venir la regla, así que no sé si echarle la culpa a tanto potingue.
  • Me ha gustado aprender a usar el iluminador y comprarme mi primera brocha. Realmente me ha gustado aprender ciertos truquitos para cuando tenga que echar mano de ellos.
  • No me ha gustado, en general, cómo me ha hecho sentir el estar todo el día maquillada. La palabra que puede resumir esta experiencia seguramente sea: incómoda.
  • Creo que, como cualquier otro ornamento, el maquillaje es una herramienta que cualquier persona puede utilizar para afianzar su identidad, para expresarse y mostrarse de una manera determinada al mundo, por eso hay gente que no puede vivir sin maquillarse y por eso estamos también las personas como yo, que se sienten supercómodas sin llevar nada en la cara.
  • Está claro que la que sale todos los días maquillada a la calle cuida más su cara: le dedica tiempo y dinero. ¿Eso tiene que significar que las que no nos maquillamos la descuidamos?
  • No me he sentido más guapa ni me he animado a hacer más cosas por estar maquillada. No he hecho nada que no hubiera hecho sin maquillaje, aunque sí he notado la respuesta positiva de los demás, de los que me conocen, sobre todo, que, acostumbrados a verme todos los días sin maquillar, se han sorprendido (para bien) con el cambio.