Querida anónima, hoy quiero sincerarme contigo y abrirte mi corazón.

He estado en tu situación, yo también tengo el corazón roto en mil pedazos. Recuerdo que en el preciso momento en que se me partió, vino a mi mente un artículo que leí hace años según el cual el desamor puede provocar dolor físico. El problema es que no se cura con ibuprofeno.

Me he sentido sola, dolida, enfadada, y sobre todo acojonada al conocer a alguien nuevo. Una parte de ti te dice que es pronto, que no te arriesgues, pero tienes ganas de volver a emocionarte cuando te dan los buenos días. Esa ilusión no se paga con dinero.

¿Y si te hace daño? ¿Y si de repente desaparece? ¿Y si empezáis a salir y al año se da cuenta de que ya no te quiere? ¿Y si le dejas de querer tú? Putos “y si…”, causan más dolor que el desamor. Decía mi padre, un hombre muy sabio, que preocuparnos no sirve de nada. Si tiene solución, ya la encontraremos. Si no tiene solución, darle vueltas no servirá de nada.

La vida es incertidumbre. Puedes empezar a salir con el tío perfecto y que resulte ser un cabrón, o que de repente alguien por el que no dabas un duro se convierta en la persona perfecta para ti. No lo sabes y no vas a adivinarlo dándole vueltas. La respuesta sólo te la dará el tiempo.

Yo sólo te pido que te dejes espacio para el amor, aunque sea hacia un desconocido en el metro al que no volverás a ver el pelo. Enamórate porque es precioso hacerlo. Ilusiónate, diviértete, habla con alguien hasta las tantas de la noche, quedad para beber cervezas y besaos en el primer portal que encontréis. Ten sexo desenfrenado. Ríete. Llámale y no esperes a que lo haga él. Dile lo que sientes. A veces no te amarán igual que tú amas y sufrirás, no te quiero engañar, pero el dolor se irá. Siempre se va. Otras veces te amarán y tú no sentirás lo mismo. También lo pasarás mal. Qué cabrona es la vida, ¿verdad?

Y mientras unos van y otros vienen, conocerás a tu media naranja: tú misma. Cuando te enamores de ti misma, esa relación durará eternamente.

 

Redacción WLS