Dentro de muy poco, los niños acaban las clases y tienen casi tres semanas por delante. Y no son vacaciones escolares normales, son vacaciones de Navidad, con todo lo que eso implica. ¿Estáis ya mentalmente preparadas para aguantar a los niños en casa emocionados con la llegada de Papá Noel y hasta arriba de azúcar de todos los turrones, polvorones y demás dulces que se van a comer?
En mi caso, las vacaciones de verano fueron un infierno. Dos meses metida en casa con dos niños, yo me subía por las paredes. Ahora, no son dos meses, es mucho menos, pero las vacaciones en navidades para mí son más intensas que las de verano. Hace frío, por lo que la opción de bajar al parque con ellos está descartada. Y encima están alterados con las fiestas, con los regalos de Papá Noel y con juntarse con la familia. Se acercan casi tres semanas de júbilo infantil y caos parental.

Y luego está el tema de la conciliación familiar y de a ver qué hago los días que no tienen cole si yo tengo que trabajar todas las navidades.
La primera opción son siempre las abuelas. Benditas sean esas mujeres todoterreno que no solo criaron a sus propios hijos, sino que ahora también hacen turnos como niñeras de sus nietos. Pero no todas podemos tirar de abuelos, así que nos toca buscar otras opciones.
Algunas mamás dejan día de vacaciones para cogérselos en época navideña y quedarse con sus hijos. Aunque eso de “vacaciones” es un decir, porque al final acabas trabajando más en casa y pasando más estrés que en la oficina. Estás deseando que llegue enero para volver a incorporarte. Lo malo de esto es que, dependiendo de tu puesto de trabajo, podrás coger días en Navidad o no. Si eres dependienta en comercio, olvídate de coger días, es más, probablemente te tocará echar horas extra.
¿Y qué pasa con las que no pueden pedir vacaciones y tampoco tienen a los abuelos cerca? Pues a tirar de favores. Aquella amiga a la que hace unos meses le hiciste el favor de recoger a su hijo del colegio, o la otra que no es mamá, pero siempre se ofrece a echarte una mano. Es el momento de tomarle la palabra.
Siempre viene genial ser amiga de mamás que sean amas de casa y no trabajen, porque sabes que en estos casos podrás contar con ellas porque están en casa.

Planes para entretener a los niños en Navidad
El gran problema de que los niños no tengan cole es que se aburren y dan por saco. Mi hijo mayor o está entretenido o no hay quien lo aguante, así que me toca improvisar actividades en casa: jugar a juegos de mesa, hacer manualidades o cocinar.
Es fácil complacer al mayor y hacer actividades que le gusten. Lo malo es que tengo otro hijo de 15 meses que es todo un torbellino, y encender el horno para hornear galletas navideñas o jugar a juegos que contengan piezas pequeñas puede ser todo un peligro con el bebé correteando por allí.
Si es díficil sobrellevar la Navidad con un hijo, con dos ya ni os cuento. Las mamás con más de dos hijos son dignas de admiración, os lo digo en serio.

Una cosa que a mi hijo mayor le gusta mucho hacer es ver películas navideñas. Bajamos las persianas, sacamos las mantas del sofá, unas patatas fritas o unas palomitas de microondas y a disfrutar de pelis como El Grinch.
Otra opción clásica es ir al centro de la ciudad a ver las luces navideñas. En tu mente, la imagen es idílica: calles iluminadas, villancicos de fondo y una atmósfera mágica. La realidad, sin embargo, es una experiencia mucho menos poética. El centro se llena de gente, por según que calles no puedes ni andar de las personas que hay. Y si se te ocurre la maravillosa idea de ir a ver Cortylandia con los niños, ya puedes llegar una hora antes, o dos, para hacer cola si quieres ver algo.
Al final, cuando las vacaciones llegan a su fin, todas sentimos una mezcla de tristeza y euforia. La vuelta al cole es el regalo de Reyes que todos necesitamos. Por supuesto, los niños volverán al colegio cargados de anécdotas navideñas que contar a sus amigos y de estrés porque no les ha dado tiempo a jugar con los cincuenta cacharros que les han traído los Reyes Magos.
Así que, mamis, respirad profundo, coged vuestro mejor jersey navideño, también vale un pijama, y enfrentad estas vacaciones como lo que sois: unas campeonas. Porque, al final, la Navidad no sería la misma sin nosotras gestionando todo desde las sombras como las verdaderas heroínas que somos. Porque somos elfos, reinas magas, mamás noeles y aún nos queda tiempo para ser mamás.