Vida sana

Tips para dormir como si no hubiera mañana

Como podrían haber cantado Cristina y Los Stop:

 

Tres cosas hay en la vida: comer, dormir y follar; y quien haga bien estas tres cosas que le de gracias a Dios.

 

No hay nada mejor que hacer estas tres cosas con ganas y hasta quedarte satisfecha. Lo del comer no tiene fallo, lo de follar y masturbarse hasta la satisfacción tampoco, pero, ¿qué pasa lo con lo del dormir?

Pasar alguna noche en vela por voluntad propia, sea porque que has quedado enganchada a un maromazo o a Netflix en el ¿peor? de los casos está bien, pero que no pegues ojito porque le das a la cabeza, nena, eso no. Es que a veces se nos acelera la lavadora a la hora de meternos en cama, o empieza a coger velocidad a las últimas horas de la tarde, ¿y por qué?

Pues miles de cosas pueden afectar a tu sueño, desde el entorno, las condiciones, lo que comes o no antes de ir pa’l sobre y otras tantas. Espero que la conciencia no, que hay que ser un poco malas pero no unas bitches.

Si te pasas haciendo la noche la croqueta, te despiertas cada hora porque coges una gripe antes que el sueño (una vez en invierno y ya hasta el año que viene), te vendrán guay estos consejos:

 

Fuera ruidos

Si puedes elegir una habitación que no de a una calle que tenga mucha jarana claro está que dormirás mejor pero si eso no es una opción los tapones para los oídos serán unos buenos aliados. Si te inquieta como a mí la sonora aguja segundera del despertador, tocará sacarle las pilas y usar el del móvil, que para eso viene con uno instalado.

 

Que se haga la oscuridad

Aunque la lamparita de noche es muy cuqui está para hacer un servicio: no comerte las patas de tu cama a pie descalzo desde la puerta hasta que te ensobras, de ahí en adelante lo mejor es que cierres los ojos en la oscuridad total. Así, si te despiertas en medio de la noche sabrás que es hora de seguir durmiendo y tu cerebro no dirá : hey! Hay luz! Es de día, vamos a tomar el café del desayuno ya!

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Móvil, Ordena y TV déjalos un par de horas antes de tu hora Cenicienta

¿Cúal es el problema? Nuestro cerebro no distingue entre la luz de una pantalla y la del amanecer y es por eso que la luz blanca que emiten los aparatos electrónicos nos ponen la cabecita a tope y no nos deja conciliar el sueño. Si no tienes más remedio que andar tecleando en el ordena un poco más intenta descargarte una de las muchas apps, como f.lux.

 

Menos calefacción y más edredón

Como nos mola llegar a una casa calentita en invierno después de un buen pateo por las calles; pero ¡ojo!, si a la hora de irte a dormir tu habitación parece una sauna no vas a pegar ni medio. Si tu habitación está “fresquita” siempre puedes echar una manta más por encima o una bolsa de agua caliente a modo abuela como compañera de noche; pero si el calor no se puede soportar te aseguro que podrás contar todos los puntos de gotelé de la pared de enfrente, 3 veces.

 

Café Dolly Parton: de 9 a 5

Si te despiertas con el vuelo de una mosca (de las tranquis, no de las cojoneras) probablemente el café a partir de las 5 no te siente demasiado bien. Ni descafeinado, que pese al nombre, sí amichi, contiene cafeína, menos pero la tiene. Bebe otras cosas o atente a las consecuencias. Si lo que quieres es relajarte a última hora del día puedes hacerlo a golpe de infusión de valeriana o manzanilla, o esos combinados que puedes encontrar en cualquier super con nombres estilo “Buen Dormir”, “Buenas Noches”, etc., que vienen siendo un combinado de las dos anteriores y alguna hierbita más.

 

El camarero es tu amigo pero el alcohol no

No teniendo un problema de alcoholismo pero sí uno de insomnio el alcohol no ayuda nada, nadita. Que un día salgas de borrachera y no tengas el sueño más apacible de tu vida vale; que te pases meses sin dormir las horas que necesitas y sin la calidad que requieres, eso es harina de otro costal, y el alcohol aunque adormece de primeras parece ser que despierta en la fase REM (la del sueño, no la del grupo).

 

 

Muévete para que no tengas tu body más cargado que tu móvil

No se trata de que te hagas una maratón cada día pero, ¿no has notado la diferencia entre un día en el que no has pisado la calle (ni casi a penas el suelo) y otro en el que has andado unos kilómetros aunque fuera de shopping? Pues eso, muévete, porque liberas energía e irse a la cama con un exceso de ella te va a mantener con los ojos como platos.

 

No te rayes (que es fácil decirlo pero no ponerlo en práctica)

Si eres de las que les da mil vueltas a cada cosa que ha hecho, dicho, o escuchado en momento en el que estás en la cama, con despertador puesto y dedo en el interruptor de la luz no es el mejor para hacer análisis del día; sino el momento de decirse a una misma: estas han sido mis cagadas del día, mañana lo haré mejor. Y quedarse con la conciencia tranquila y relajada.

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¿Aún no es suficiente?

Puede ser que necesites ayuda profesional, no lo descartes. Tu médico de cabecera podrá echarte un cable y de ahí derivarte a quien sea oportuno. Aprender técnicas de relajación y gestión de emociones nunca está de más.

 

¡Suerte y que las ZzzzZZzzzz te acompañen!

 

 

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